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Adoración por los dioses La Nacion
(25 de julio de 2008, 02:00 AM)
 

Adoración por los dioses
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Por Sebastián Torok
De la Redacción de LA NACION

El tintineo del celular de Fernando Belluschi se confunde entre las olas del mar Egeo. En Glyfada, una de las playas más elegantes y exclusivas de Grecia, en el sudeste de Atenas, donde viven personajes famosos y millonarios, ministros y cantantes, el muchacho de las rastas se distiende en un alto de la pretemporada de Olympiacos, junto con su compatriota y compañero de club, el Lobo Ledesma. "Acá estoy..., tomando un poco de sol", cuenta el mediocampista, de 24 años, que se incorporó en enero último al conjunto rojiblanco y ya logró el título de la Liga y una Copa del país helénico.

En sus épocas como figura de River o Newell s, Grecia, para Belluschi, era sólo un país más del mapamundi. Hoy, tras varios meses en la tierra de los dioses, el impacto es sumamente positivo. "La cultura es atrapante -dice-. Cada vez que te cuentan una historia de los dioses te quedás con la boca abierta. Nuestro preparador físico (Alex Cáceres) es uruguayo, hace cinco años que vive en Grecia y nos cuenta unas historias antiguas que no podés creer. Se me abrió la cabeza".

El Partenón, templo más importante de la civilización griega antigua, o la Acrópolis, un emblema de la ciudad, fueron dos de los primeros sitios que deslumbraron al visitante nacido en Los Quirquinchos, Santa Fe. De todos modos, el idioma seguirá siendo una barrera invulnerable: "Lo único que entiendo son palabras sueltas. Pero nunca podés seguir una conversación. Realmente, me cuesta mucho. El club nos puso a disposición una traductora a la que podemos llamar en cualquier momento que la necesitemos, pero no anda con nosotros para todos lados. En los negocios es imposible decir qué querés; tenés que ir, mirar y señalar el producto", sonríe, mientras levanta la mirada y ampara el agua turquesa.

Echa de menos el asado, los alfajores y, sobre todo, el dulce de leche. Pero la adaptación a las nuevas costumbres de vida no fue un problema: "Que estuvieran los muchachos argentinos (Ledesma, Luciano Galletti y, hasta no hace mucho, Leonel Núñez) me facilitó las cosas. Hicimos una linda amistad, compartimos ruedas de mate y siempre hay cargadas cuando nuestros ex equipos pierden...".

Económicamente, Grecia es un mercado tentador; según los medios locales, Belluschi firmó uno de los contratos más altos de la Liga, con 1.300.000 euros por año. "Me encontré con un club bárbaro, el mejor del país. Tiene todo, te llaman y se preocupan de que no te falte nada. Apenas firmé, me dieron un auto, pero después les dije cuál quería y me lo cambiaron enseguida. La casa me la consiguieron en una semana. Los lugares de entrenamiento son muy modernos, tienen piletas, es todo de primer nivel".

La frialdad de los futbolistas locales es una de las diferencias que más advirtió el Pelado , como lo apodaban afectuosamente sus compañeros millonarios: "El clima de los vestuarios es muy distinto. Es difícil que haya amistad en un grupo; no porque esté todo mal, nada que ver, pero es difícil compartir una cena juntos, salir o ir a la playa. No se llega al punto de la amistad, como sí logramos nosotros. Música tampoco se acostumbra a poner; capaz que suena algo tranquilo, de fondo, para relajarse... Cada uno llega, tiene su locker, se cambia y sale al campo a entrenarse; no es que te quedás charlando o tomando mate. Después, luego de las comidas, terminan y se levantan, no son como nosotros que nos quedamos haciendo sobremesa o charlando sobre la vida".

Belluschi no sufre el acoso de los hinchas en la calle. Disfruta el respeto de los griegos; puede caminar en paz. "Me piden fotos o me alientan, pero no más", revela, y cuenta una anécdota, risueño: "El tráfico no es un problema. Aunque yo sí lo tuve... Choqué de atrás el auto de una señora y le rompí un foco. Mientras hacíamos tiempo para que llegara la policía, nos quedamos mudos porque ninguno entendía al otro. Ella se enojó un poco, pero la gente se empezó a acercar, a pedirme fotos, autógrafos. La mujer se dio cuenta y como los hijos eran hinchas de Olympiacos le regalé un cartoncito que nos da el club, que tiene la foto mía con la firma, y ahí se tranquilizó. Por lo menos, le robé una sonrisa con eso".

Vouliagmeni, el barrio donde vive el jugador que alguna vez Passarella cotizó en US$ 40.000.000, tiene centros culturales, pintorescos restaurantes, discotecas, teatros y hasta un club náutico. Poco se parece a Los Quirquinchos. "Ojo..., algo tiene: la tranquilidad para vivir. Antes no sabía mucho de este país, pero hoy no me quiero ir. Soy muy feliz acá".

Rvaldo, la estrella

La Liga griega figura en el segundo orden de Europa. Pero Belluschi pondera al brasileño Rivaldo (36 años), estrella de AEK: "Me dijeron que ya no era el mismo, pero cuando jugamos nos pintó la cara. Estoy orgulloso de haber jugado contra él".

 

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