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El silencio es una forma de decidir La Nacion
(25 de julio de 2008, 02:00 AM)
 

Es un tema bastante complejo. No se descubre nada. La cuerda se tironeó tanto desde las partes que -cualquiera que fuese la decisión del jugador- será juzgado y quedará en el ojo de la tormenta. Lionel Messi, a su manera, debe decidir. Para algunos puede parecer injusto; para otros, una obligación. Sin embargo, en algún punto está bien que sea él quien, en cierto instante, levante la mano y vote por la selección argentina en los Juegos Olímpicos o la camiseta de Barcelona. Al fin y al cabo, si es "juzgado" por la opinión pública, que lo sea por algo que resolvió él y no por algo que determinen los demás.

El primer tema de fondo es que las categorías Sub 23 y Sub 20 evolucionaron tanto que dejaron de ser "formativas". Hoy un jugador de 17 años del fútbol argentino es tentado por suculentos contratos en euros desde el Viejo Continente y se van por las buenas o... Es el primer ítem que atrapa a Messi. Tanto, que se especula con que éstos serán los últimos Juegos Olímpicos Sub 23; hasta se duda que en el próximo Mundial de Egipto, en 2009, se respete la categoría Sub 20.

Ahora bien: en medio del baile, los protagonistas están obligados a bailar. La vida está llena de decisiones. De las cotidianas (llevar por las dudas un paraguas cuando está pronosticado lluvia) y de las más trascendentales: una resolución a nivel país (Julio Cobos puede dar fe de eso), un paso laboral o muy personal (ir a los Juegos Olímpicos o quedarse en Barcelona). Y elegir el silencio también es decidir.

La selección y Barcelona esgrimen sus razones: la primera porque fue, para muchos, el abanderado de las categorías juveniles en celeste y blanco y lo será, también, en la mayor en Sudáfrica 2010. El segundo en cuestión hace valer su "derecho de formación" -en el sentido más amplio de la frase-, le renueva y le mejora un contrato millonario hasta 2014 con una cláusula de rescisión de 150.000.000 de euros, le entrega la camiseta N° 10 que dejó Ronaldinho y lo nombra emblema del nuevo ciclo, además de presionarlo subiéndolo al avión para la pretemporada en Escocia.

Messi sabe íntimamente que, tanto como emblema catalán o como símbolo del seleccionado, es más importante disputar un Juego Olímpico que la previa de la Liga de Campeones. Pero sólo lo dice en su intimidad, en su entorno. No quiere quedar en el medio, aunque ya lo está.

Lo que le puede reclamar hoy el hincha genuino de fútbol no es la decisión de "no innovar". Es que, pese a todas las condiciones que tiene para en el futuro ser considerado un crack, los lujos y los goles se vieron más en azul y rojo que en celeste y blanco. Y su silencio puede potenciar esa tendencia.

Como si fuera una regla de tres simple, cada decisión trae una consecuencia. El tema es que no todos son capaces de hacerse cargo de eso.

cleblebidjian@lanacion.com.ar

 

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