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Cuba podría abrir campos de golf para impulsar turismo - Reuters
( 8 de mayo de 2008, 02:13 PM)
 

Por Anthony Boadle

LA HABANA (Reuters) - La única vez que Fidel Castro se fotografió jugando golf fue en 1961 y lo hizo, según explicó, para burlarse de su enemigo Estados Unidos.

Ahora que Fidel transfirió el poder a su hermano Raúl, Cuba está dejando de lado las objeciones ideológicas para abrirle paso al golf, quizás el más capitalista de los deportes.

Inversores de Canadá y Europa han propuesto la construcción de urbanizaciones privadas con hoteles de lujo y condominios en torno a campos de golf de 18 y 36 hoyos cercanos a balnearios a lo largo y ancho de la isla.

Algunos de los proyectos, incluido uno de la compañía del famoso arquitecto británico Norman Foster, han debido esperar años y aguardan ahora que el nuevo presidente Raúl Castro les de luz verde.

"La viejas objeciones al golf por motivos ideológicos han terminado," dijo Mark Entwistle, un ex embajador canadiense en La Habana que ahora asesora a firmas extranjeras interesadas en hacer negocios en Cuba.

"El golf es visto como algo importante para desarrollar un turismo sofisticado, más allá del sol y playa," afirmó el ex diplomático, involucrado en uno de los proyectos de golf.

Desde que asumió la presidencia en febrero, Raúl Castro ha levantado discretamente algunas restricciones, permitiéndo a los cubanos, por ejemplo, alojarse en los hoteles reservados para turistas extranjeros.

El nuevo líder cubano no parece compartir el rechazo de su hermano por el golf, un deporte considerado de la burguesía. Según Entwistle, hay una decena de proyectos turísticos con campos de golf en diferentes fases de aprobación.

La única vez que Fidel Castro fue visto con un palo de golf, en lugar de su pistola, fue dos años después de llegar al poder en 1959 con la revolución con la que derrocó a Fulgencio Batista, un dictador respaldado por Estados Unidos.

Fue en marzo de 1961, un mes antes de la fallida invasión de exiliados cubanos apoyados por la CIA por Bahía de Cochinos. La tensión entre Cuba y Estados Unidos crecía minuto a minuto y Castro, de uniforme y botas de campaña, fue a jugar al golf con el guerrillero argentino Ernesto "Che" Guevara para burlarse de Washington.

Guevara al menos sabía jugar, pues había trabajado como caddy durante su infancia en Córdoba, Argentina.

Pero el campo de golf donde jugaron aquel día, conocido como Colina Villarreal, pronto se convirtió en un campamento militar.

Los terrenos del "Country Club," otro campo que frecuentaba la burguesía cubana antes de la revolución, fue convertido por Castro en una escuela de arte.

La Habana cuenta hoy sólo con un campo de golf de nueve hoyos en lo que fue una vez el "Rovers Athletic Club" británico, donde juegan empresarios extranjeros y diplomáticos.

El campo tuvo tiempos mejores. Hoy algunos hoyos están marcados con palos. Allí iba casi todos los días el ex astro argentino del fútbol Diego Maradona para jugar golf cuando vivió en Cuba para tratarse por su adicción a la cocaína.

XANADU

El único campo de golf construido durante la revolución fue inaugurado en 1998 en el balneario de Varadero, después que el país decidió desarrollar el turismo para enfrentar la crisis económica tras el colapso de la Unión Soviética.

El campo de 18 hoyos del "Varadero Golf Club" está en el terreno de una mansión construida antes de 1959 frente al mar por Irenee du Pont, un magnate de la industria química estadounidense.

El interés de Cuba por construir nuevos campos de golf surge en respuesta a la merma en el sector turístico, que vio caer el número de visitantes en el 2006 y el 2007.

Cuba no tiene más remedio que abrazar el golf si pretende competir con otros destinos turísticos caribeños en México, Jamaica o República Dominicana.

Este último es un pequeño país que atrae más turistas que Cuba y tiene 22 campos de golf, dijo Antonio Zamora, un abogado de Miami especializado en asuntos inmobiliarios.

"Si tienes un país con una industria turística, tienes que ofertar los elementos que el turismo quiere. Y el turismo quiere golf, como quiere piscinas y lugares de entretenimiento," dijo Zamora.

Pero ningún emprendedor quiere construir hoy campos de golf si no van acompañados por otros negocios inmobiliarios y eso ha sido un obstáculo para los empresarios extranjeros, que, para comprometerse, necesitarían arrendar los terrenos por entre 50 y 75 años.

Cuba no permite que los extranjeros adquieran propiedades y nada parece indicar que eso cambie en el corto o mediano plazo.

El Gobierno cubano aún no aprobó ninguno de los proyectos en debate para construir campos de golf, que dependen, según dijo Zamora, de que sean autorizados arrendamientos de largo plazo.

Por ejemplo, Leisure Canada Inc, una empresa con sede en Vancouver, ha esperado más de una década por el permiso para edificar un complejo de hoteles, villas, balnearios de salud y un campo de golf de 18 hoyos en Jibacoa, a unos 60 kilómetros al este de La Habana.

(Editado en español por Nelson Acosta y Silene Ramírez)

 

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