Euforia, locura, éxtasis. Desde hacía tiempo el Monumental no se sacudía como anoche. Vibró, sí, en el superclásico del último Apertura, pero por un 2-0 doméstico, y también en 2004, cuando Boca eliminó al anfitrión sin hinchas como para compartir la alegría. Años llevaba el estadio Antonio V. Liberti sin conmocionarse como ayer, cuando San Lorenzo escribió una de las páginas más gloriosas y memorables de su historia. Los miles de simpatizantes cuervos que poblaron la tribuna Centenario, y ese plantel gallardo, orgulloso, heroico, destilaba aquel cúmulo de sensaciones.
Sensaciones que habían dominado también a un hijo dilecto de River, el mismísimo Ramón Díaz, cuando el gol del 1-2 a cargo de Gonzalo Bergessio arrancó del entrenador un sacudón de puños en festejo impensable hasta ayer. Y ni que hablar del apoteótico delantero cordobés, de camiseta al viento una vez sellado el 2-2, mientras el DT se abrazaba, a los saltos, con sus muchachos.
El año del centenario azulgrana podrá terminar con varios trofeos o ninguno, pero el 8 de mayo quedará indeleble en sus páginas. ¿Cómo no celebrar así, con delirio a tope, ante tribunas atestadas en una inolvidable noche de Copa Libertadores? De ésas que superan la charla futbolera de la semana para perpetuarse en el recuerdo y en las cargadas. La clasificación se dio en un clásico, como visitante, luego de estar 2-3 en el resultado global, con asfixiante presión, tras una superpoblada antesala mediática y con mucho por perder en caso de final infeliz. Por eso el abrazo grupal, la fiesta inolvidable de cara a la hinchada.
"Esto es increíble, para la gente que vino a alentar. Tengo una emoción terrible. No puedo más. Pensé que estábamos muertos, con dos hombres menos, en la cancha de River, estando 2-0 abajo. No hay que darse vencido hasta que termina. River es un gran equipo, de grandes jugadores, y lo dejamos afuera, gracias a Dios, con mucho h...", expresó con vibración el atacante.
El otro gran personaje de esta serie de octavos de final, Ramón Díaz, quiso por su parte atenuar aquella imagen del grito de gol contra el que fue su club: "A la gente de River le digo que sabemos que esto es en el nivel profesional", minimizó. Y luego entregó elogios al que ahora es su club: "El equipo hizo algo que ningún otro en la Copa. Por supuesto que esto es milagroso, en este estadio, con esta gente y con dos hombres menos. Pero esto continúa y vamos a seguir peleando hasta lo último".
Ahora es tiempo de poner la mira en Liga Deportiva Universitaria. No es un rival grande, no habrá clásicos en la llave, pero sí altura sobre el nivel del mar y el pase a una semifinal en juego. Suficientes exigencias como para que la hazaña de anoche deje pronto paso a la tensión. Pero superada la prueba de ayer, y con un sobresaliente en el ítem temple, ya todo parece posible para el San Lorenzo de los 100 años.
6 son los tantos de Bergessio en el semestre: por el Clasura les anotó a Racing, Arsenal y Central, y por la Copa, a Caracas y dos a River. Es el máximo goleador de San Lorenzo en 2008.
Por Ariel Ruya
De la Redacción de LA NACION