El recuerdo de aquel partido del 20 de mayo de 1966 viene a la memoria naturalmente. Entonces, Amadeo Carrizo era el arquero del equipo de River que le ganaba al término del primer tiempo por 2-0 a Peñarol, en Santiago de Chile, en el partido desempate de la final de la Copa Libertadores. Los uruguayos ganaron 4-2 (dos goles en el segundo tiempo y otros tantos en el alargue), y por esa definición insólitamente perdida por River, nació el mote de gallinas. Hoy, casi 42 años después, Carrizo habla de la eliminación de su querido River ante San Lorenzo y confiesa: "Yo sufrí algo similar con Peñarol en Chile".
-¿Qué puede decir de la eliminación de River, Amadeo?
-Y, el asunto es bravo. Nunca podría opinar en contra de mi club, pero yo sufro a la par del hincha... Porque después de jugar tantos años uno quiere al club y se vuelve hincha. Me parece que los jugadores no están con todo ese amor hacia la divisa. No sé que es lo que falla. Hay muy buenas individualidades, como había aquella vez en 1966...
-¿Se puede comparar lo que sucedió en el Monumental con lo de Chile?
-Yo sufrí con Peñarol en Chile, y lo de San Lorenzo fue muy parecido a lo que nos pasó a nosotros. En ese partido, Peñarol tenía un gran equipo, nunca tuvo uno así.
-Por la localía y las expulsiones del rival, ¿éste pudo haber sido peor?
-Por jugar en el Monumental, puede ser que los jugadores de este momento tenían un poco más de ventaja que nosotros. Allá jugamos en un país neutral y ellos lo hicieron con el 75% del estadio en su favor. Todo eso debería llevar a duplicar el esfuerzo. Yo digo que los dos casos han sido muy malos para la historia de River. Es un poco inexplicable.
-¿Qué cosas se pueden comparar en el desarrollo de ambos partidos?
-En el entretiempo de Chile, yo hablé con mis compañeros y les dije que tenían que tocar la pelota en un rincón, como se hace con el loco en los entrenamientos. Así se lo pone nervioso al adversario, se lo saca del partido. Si seguís jugando normalmente, el rival se viene encima desesperado, como hizo San Lorenzo, que tuvo jugadores que se duplicaron. Había que tener la pelota en un rincón y jugarla en los huecos vacíos con Abelairas y el chiquito [por Buonanotte].
-¿Por qué se repite esta historia?
-No tendría que ocurrir más esto, lo nuestro sucedió hace 40 años. Tendría que haber cambios para bien... Lo siento mucho por mi querido club.
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La mirada a los jugadores y al entrenador Amadeo Carrizo opinó sobre el plantel: "Hay grandes jugadores, eso es indiscutible, tienen una individualidad extraordinaria. Lo que falta es juntarlos. Algo falla". Con respecto a Simeone, dijo: "Los entrenadores hoy deberían ser llamados directores tácticos, no técnicos. Lo que hacen es buscar una táctica y actuar como consejeros. No sé si en este caso Simeone falló...".
Por Carlos Beer
De la Redacción de LA NACION