Madrid, 10 may (EFE).- El mexicano Javier Aguirre, entrenador del
Atlético de Madrid, alertó hoy de la dificultad del Deportivo de La
Coruña en el partido de mañana, en el que un triunfo asegurará la
clasificación para Liga de Campeones del equipo rojiblanco, y avisó
de que quien piense que será un choque fácil está "equivocado".
"Tenemos una buena posibilidad de cerrar bien la temporada. Es
cierto que faltan dos partidos, pero también que queremos hacer 90
minutos buenos para agradar a la afición, cumplir el objetivo y no
dejar hasta el final lo que podemos hacer mañana", valoró.
"No va a ser fácil. El Deportivo era el mejor equipo de la
segunda vuelta y eso habla muy bien de ellos. Está muy fuerte y
peleando por Europa. Aquel de mis jugadores o de nosotros que
pensemos que va ser un partido fácil, una fiesta y que el rival no
cuenta está equivocado", continuó.
"Vamos a tener que luchar y sufrir en 90 minutos de trabajo,
esfuerzo y ojalá de buen fútbol y goles para nosotros. Hay que
respetar y tomar en cuenta al Deportivo", añadió el técnico, que
apuntó: "Hay que ser serios y tratar de ganar".
Su plantilla, según el técnico, está con la sensación de que
"mañana puede quitarse un peso de encima si son capaces de ganar".
"Veo al vestuario con ganas de que sea ya el partido. Me preguntaban
por qué a las nueve. Ya están ansiosos, querían a las cinco y sábado
inclusive. Están con ganas, con ese ultimo esfuerzo físico y ese
último átomo de energía. Los veo bien", aseguró.
"Les he pedido -añadió- que no nos distraigamos, concentración
máxima y un último esfuerzo por esta camiseta. Les he insistido en
estos dos días que no podemos remar, remar, ver la orilla y luego no
alcanzarla. No debemos permitirnos ese lujo. Los 24 estamos en el
mismo barco y tenemos que dar el ultimo esfuerzo todos, aguantarnos
y soportarnos una semana más en aras de que se consiga el objetivo".
El Atlético, pese a tener la clasificación matemática para la
Liga de Campeones a sólo un triunfo, ha mantenido una línea
irregular casi toda la temporada, que ha generado insatisfacción en
la afición. "Para mí está muy claro: la gente aplaude o silba cuando
cree que el equipo lo merece", valoró.
"El clima de insatisfacción es pendular. Nosotros mismos no hemos
sido lo regulares que hubiéramos querido. Esperemos dejar buen sabor
de boca en nuestro último partido en casa, que al final es lo que
contará, la ultima imagen seguramente. Ojalá sea buena", agregó.
También habló de las críticas de algunos directivos a lo largo
del curso. "Es cierto que estoy enterado de esos comentarios.
Públicamente lo dijo (el presidente) Enrique (Cerezo), me llamó
inmediatamente, me explicó, me dio su punto de vista y me
convenció", recordó.
El técnico, que recordó que Cerezo incluso bajó al vestuario para
transmitir su enfado tras la pasada derrota frente al Athletic de
Bilbao (1-2), consideró "normal" que los directivos "se preocupen y
ocupen de la marcha del equipo" y recalcó que su continuidad en el
banquillo se verá al final de la temporada.
"Hay que esperar, hacer la valoración final en la jornada 38 y,
una vez que termine la Liga y que veamos qué consiguió el equipo,
los cuatro tomar decisiones. Supongo que eso pasará", explicó. EFE
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