San Francisco (EEUU), 10 jul (EFE).- El jardinero japonés Ichiro Suzuki, de los Marineros de Seattle, nunca había pegado un jonrón de campo, y esperó a dar el primero en la 78 edición del Partido de las Estrellas para convertirlo en histórico ya que nunca antes se había logrado.
El batazo de Ichiro, no sólo le permitió entrar a formar parte de los libros de récords del "Clásico de Verano" en las Grandes Ligas sino que además ayudó para que el equipo de la Liga Americana venciese por 5-4 al de la Nacional y consiguiesen el décimo triunfo consecutivo.
Ichiro, que estuvo perfecto con el bate al irse de 3-3 con anotación y dos impulsadas, tampoco tuvo rival a la hora de decidir el premio de Jugador Más Valioso (MVP) del partido.
El jardinero japonés, que en el 2001 también logró el premio de Novato del Año de la Liga Americana, jugó su séptimo Partido de las Estrellas y sin discusión fue el pelotero que cambió la marcha del juego cuando en el quinto episodio sorprendió al lanzador Chris Young, de los Padres de San Diego, con el batazo de dos carreras.
Suzuki no esperó demasiado para sorprender a Young y en la primera recta que le lanzó le hizo contacto para que la pelota se elevase y se fuese en dirección al jardín derecho y central del AT&T Park, donde Ken Griffey Jr., de los Rojos de Cincinnati, la siguió con opciones para capturarla.
Griffey Jr. corrió y siguió bien la dirección, pero cuando pensaba que iba a tocar en la valla del jardín central, la pelota hizo un giro inesperado para irse hacia la derecha, lo que desoriento al jardinero de los Rojos que si pudo capturar la bola, pero cuando la lanzó al "home", la velocidad de Suzuki le había puesto seguro con la anotación de la ventaja por 2-1 para la Americana.
"Honestamente, pensaba que la pelota iba a ir por encima de la valla y cuando vi que pegó en la pared me frustró un poco, pero sólo fueron segundos porque mi reacción fue luego muy buena", comentó Suzuki a través de un traductor.
El segunda base Brian Roberts, de los Orioles de Baltimore, que había recibido base por bolas, estaba en circulación y anotó la carrera del empate a 1-1.
"Ha sido algo muy bonito el haber podido no solo participar de nuevo en un Partido de las Estrellas sino que además lograr el triunfo y darle la suerte a mi equipo", declaró Suzuki. "Creo que tuve una noche afortunada en la que hice un buen contacto con la pelota".
Suzuki dijo que haber pegado su primer jonrón dentro del campo en los siete años que lleva de profesional en las Grandes Ligas y hacerlo en el Partido de las Estrellas era algo muy "especial".
"La verdad es que no me esperaba que me fuesen a suceder tantas cosas positivas en una sola jornada y además en un escenario como el AT&T Park de San Francisco", señaló Suzuki.
El vicepresidente del Salón de la Fama del béisbol profesional, Jeff Idelson, fue el que se quedó con la pelota del jonrón de Suzuki para llevar al recinto sagrado de Cooperstown (Nueva York), donde pasará a formar parte de las piezas más importantes del museo.
"Conseguir una pelota u otro elemento que forme parte de la historia del Partido de las Estrellas no es algo que suceda todas las veces y de ahí lo contento que nos sentimos de podernos llevar la bola con la que Ichiro hizo historia", comentó Idelson.
Por su parte, el manejado del equipo de las estrellas de la Liga Americana, Jim Leyland, responsable de los Tigres de Detroit, dijo que se había un jugador que ha merecía el premio de MVP no era otro que Ichiro.
"Fue sin duda el que cambió la marcha del partido, que hasta el quinto episodio le había sido favorable al de la Nacional, pero el batazo de Ichiro hizo que luego todo fuese diferente y siempre a nuestro favor".
Mientras, Tony La Russa, el manejador de los Cardenales de San Luis y responsable del equipo del equipo de las estrellas de la Liga Nacional, admitió que el jugador que les robo el partido fue el bate magistral de Suzuki.
"Hay que reconocer que es un artista con el bate y sólo así se puede entender la manera como trabajo durante todo el partido y el jonrón que nos conecto dentro del campo", valoró La Russa. "El equipo respondió bien en el noveno episodio y con el jonrón de Alfonso Soriano y tres corredores en circulación tuvimos opciones a conseguir la victoria".
Pero el daño hecho por Suzuki había sido demasiado y la reacción de las estrellas de la Nacional llegó demasiado tarde ante 43.965 fanático que se dieron cita en el AT&T Park y al final fueron protagonistas de un nuevo episodio en la historia del béisbol profesional.