Javier López
Madrid, 14 may (EFE).- La satisfacción por el triunfo de cortar
un apéndice, hoy en Las Ventas, la expresaba Antonio Ferrera al
término de la corrida diciendo que se sentía "muy lleno también por
haberme jugado la vida. La recompensa ha sido la oreja".
"Estaba la tarde muy cuesta arriba, y ya en el último toro, con
la gente en contra de la corrida, me la he jugado de verdad. Con el
capote he salido muy entregado y 'roto', y después en el tercio de
banderillas creo que he cruzado los límites, pues en los tres pares
ha habido una verdad y una pureza importantes.
Luego, con la muleta, siempre he ido a hacerle muy bien las cosas
al toro, con mucha cabeza pero al mismo tiempo muy entregado y muy
medido, pues el toro estaba justito de todo un poco", contó Ferrera.
"El secreto ha estado en jugar mucho con las distancias, terrenos
y altura. Lo he entendido muy bien, y al final he conseguido que la
gente se entregue tanto como yo", insistió.
Las carencias del toro, en opinión del torero, las suplió él
mismo "a base de entrega y claridad de ideas". Y como remate destacó
Ferrera "el espadazo final".
Respecto a la temporada que está echando, Ferrera dijo que "está
siendo muy pura y muy de verdad. De esas que a los toreros nos hacen
crecer mucho".
Muy breve, pero exacto en sus declaraciones, el director de lidia
Luis Francisco Esplá precisó que "esto es Madrid. Si no sale el toro
que ellos (la afición) quieren, ese toro que reúna los mínimos
ingredientes para crear esa emoción que el público necesita..., pues
no hay nada que hacer".
Por su parte, Luis Miguel Encabo valoraba su actuación como
"digna y firme" con los dos toros que había despachado. "Mi primero
tenía muy mala condición y a pesar de haberlo intentado, no pudo
ser. Y con el quinto me he encontrado mejor, más a gusto, pero tenía
el inconveniente de estar siempre a la defensiva, pegando
tarascadas".
Por último, Encabo se lamentó "porque a poco que se hubiesen
dejado los toros, la tarde habría sido otra cosa". EFE
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