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Boca y un empate amargo que lo deja preocupado para ir a México La Nacion
(15 de mayo de 2008, 02:00 AM)
 

Para Boca, el partido terminó tan atravesado como había empezado. Sólo esporádicamente pudo tenerlo de cara y con viento a favor. El gol que recibió a los cinco minutos lo obligó a remar el doble y el empate que sufrió sobre el cierre le abre un interrogante a su futuro en la Copa Santander Libertadores. Es cierto que Boca está acostumbrado a resolver esta clase de enigmas complejos y un tanto sombríos. En México deberá hacer otra fuerte invocación a su temperamento indomable, a su templanza para caminar por la cornisa sin despeñarse.

De todas maneras, Boca no debería abusarse de los intangilbles relativos al espíritu y el carácter. Tendría que preocuparse por cosas más concretas y palpables, como mejorar su imagen futbolística. Un equipo que falla en las dos áreas compromete seriamente sus posibilidades. Y eso sin contar que su control en la zona media tuvo escasa creatividad y criterio. Como ante Estudiantes, volvió a recibir goles tras un córner. El primero fue muy similar al que se vio en La Plata, con un centro pasado, un rival que cabecea y otro que conecta (Flores), con toda la defensa desacomodada. Y el segundo gol, que le resultó mucho más doloroso porque no le dejó tiempo para la reacción, también se originó en un córner, que derivó en una segunda jugada y el posterior cabezazo de Torres, con Caranta a mitad de camino.

La igualdad cayó como un mazazo porque se produjo en un momento en el que Boca podía conseguir una victoria más amplia. Riquelme y Palermo habían desperdiciado dos situaciones propicias unos minutos antes. La presión de Boca, más que sus ideas o funcionamiento, doblegaba la escasa resistencia que le que quedaba a Atlas, exhausto por el esfuerzo acumulado de cuatro partidos en ocho días. No es la primera vez que el equipo de Ischia se lamenta por lo que desperdicia en el área adversaria, lo cual expone más otros defectos.

Y en el punto de mira vuelve a quedar Palacio por la obnubilación que lo atrapa cuando está frente al arquero, en situación para definir. Anoche volvió a fallar en diferentes circunstancias: por imprecisión en el último toque, por demorarse o por no saber sortear la salida del arquero. De la misma manera hay que decir que ningún otro jugador de Boca fue capaz de abrir tantas vías de ataque, de mover a una defensa rápida, de provocar un peligro que no se conseguía con otros recursos. En esos aspectos, Palacio hizo bastante más que el resto de sus compañeros. Ayudó en el 1 a 1 con una asistencia a Palermo, que en su desesperada arremetida, con el alma de goleador que lo caracteriza, obligó al tanto en contra de Ayala.

Boca recuperó ayer a Riquelme, pero lo siguió extrañando porque su conductor flotó mucho y pesó poco. Llamó la atención la poca participación que tuvo en el armado, cómo sus compañeros lo pasaban sin buscarlo y él tampoco hacía mucho para mostrarse. Más allá de que no esté en su mejor condición física, se lo vio sin el fuego sagrado de las citas importantes. Y la de anoche lo era. Un par de buenas asistencias, como la que le dio a Palacio en el primer tanto, no fueron suficientes para rescatarlo de la intrascendencia. Lo notó Ischia, que en la última media hora le puso al lado a Chávez para potenciarlo.

A Atlas le faltó un poco más de ambición y empuje para explotar la escasa solidez de la defensa de Boca, que con poco que la exijan se siente apurada. Atlas se replegó excesivamente, pero fue digno porque nunca recurrió a métodos desleales. Pese al cansancio que arrastra, es un equipo con buena dinámica, al que le gusta salir por los costados y no desprecia la pelota.

Como ya lo comprobó Boca en la etapa clasificatoria, Atlas no es ningún cuco. Pero tampoco se deja llevar por delante sin responder. Ultimamente, Boca anda con lo justo, en un contrapeso constante entre algunas virtudes y no pocas carencias. Encima, anoche no contó con ese suplemento vitamínico que es la atmósfera de la Bombonera. La alarma sonará en México convocando a un acto de grandeza.

  • 4 son los goles que lleva Palacio en el certamen; es el máximo anotador del equipo de Ischia

Por Claudio Mauri
De la Redacción de LA NACION

LA NOVEDAD
Cáceres, el primer festejo con la camiseta de Boca

El que significó el 2-1 parcial fue el primer gol que anotó Julio César Cáceres en Boca. El zaguero paraguayo suma 22 cotejos en el club.

EL ANTECEDENTE
El año pasado, el mismo comienzo, con Libertad

En los cuartos de final de 2007, Boca vivió una situación similar a la actual: como local igualó 1-1 con Libertad; luego venció 2-0 en Paraguay.

LAS LESIONES
Dos que terminaron con problemas similares

Además de Riquelme (ver aparte), en Boca hubo otros dos lesionados: Palacio y Cáceres, ambos con sobrecarga en el gemelo derecho.

 

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