Por Michael Kahn
LONDRES (Reuters) - Mientras las autoridades deportivas preparan un plan mucho más amplio que en otros Juegos Olímpicos para controlar las drogas, investigadores sostienen que una variación genética puede ayudar a vencer el dopaje de testosterona y pasar controles sin detectarse como positiva.
Las personas con este cambio tienen niveles normales de testosterona incluso después de inyectarse altos niveles del esteroide, dijo Jenny Schulze, una genetista del Instituto Karolinska, de Suecia, que trabaja en ese estudio.
"Los factores genéticos pueden llegar a jugar un rol importante en la precisión y la sensibilidad de los controles de dopaje por testosterona," afirmó Schulze.
Los atletas han utilizado desde hace mucho tiempo la testosterona para alcanzar un mayor rendimiento. La hormona masculina, una de las más usadas en los anabólicos esteroides, incrementa el tamaño de los músculos.
Y también ayuda a recuperarse más rápido del esfuerzo en los entrenamientos o las lesiones.
La Agencia Mundial Anti Dopaje (WADA, por sus siglas en inglés), que financió la investigación sueca, aspira a eliminar los esteroides en el deporte tras salir a flote recientemente una serie de escándalos por dopaje.
El ciclista estadounidense Floyd Landis recibió una sanción de dos años luego de que un laboratorio francés encontró trazas de testosterona sintética en una prueba realizada durante el Tour de Francia 2006.
SANCION A GATLIN
Fiscales en Estados Unidos planean realizar una nueva acusación criminal contra el mejor jonronero de todos los tiempos de la Major League Baseball (MLB), Barry Bonds, a causa de una investigación sobre el uso de drogas en el deporte.
El atleta campeón olímpico de los 100 metros en Atenas 2004, Justin Gatlin, está apelando una sanción de cuatro años por dopaje, tras haber dado positivo de testosterona en 2006.
La WADA estimó que el 43 por ciento de los dopajes positivos de los atletas en 2005 tenían que ver con el uso de la testosterona, la nadrolona y el estanozolol, entre los más usados.
Según la investigación, Schulze y sus colegas seleccionaron 55 hombres, de los cuales el 15 por ciento tuvieron un cambio importante del gen UGT2B17, que normalmente está involucrado en la secreción de la testosterona.
Se les inyectó a los sujetos una dósis de 360 milígramos de la hormona masculina y se les examinó para detectar signos sospechosos de la misma tras un período de 15 días.
Los investigadores descubrieron que la variación común podía arrojar resultados completamente diferentes, incluso si la dósis fuera la misma. Los resultados no se tergiversaron para personas sin el cambio genético.
Por ejemplo, seis días después de la inyección, cuando los niveles de testosterona están más altos en la orina, cerca del 59 por ciento de los hombres con la variación obtuvieron un resultado que se estimaría como sospechos. Esa estadística fue del 100 por ciento para aquellos sin la ventaja genética.
MAS COMUN
"Cerca de la mitad de los individuos de nuestro estudio que llevaban la variación genética podrían pasar inadvertidos en un examen regular de dopaje tras suministrarse una dósis simple de 360 miligramos de testosterona," afirmó Schulze.
"Si uno no tiene el gen, no secreta la hormona masculina en la orina," continuó.
El cambio genético fue más común en los sujetos procedentes de países del este asiático como Japón, Corea y China, que constituían el 65 por ciento de las personas que portaban la variación, contó la investigadora en una entrevista telefónica.
Para los caucáseos y la gente de descendencia africana, el número fue del 10 por ciento o menos, agregó.
Los investigadores planean publicar sus descubrimientos en junio en la revista Endocrinología Clínica & Metabolismo.
Se necesita investigar más, pero una idea podría ser conocer el perfil genético de cada atleta para determinar cuál es el punto límite apropiado para los niveles de testosterona, sostuvo Schulze.
"Cuando uno habla de variaciones genéticas, un 10 por ciento ya es un número alto," aseguró. "Los actuales controles de dopaje están preparados para gente que no tiene variaciones genéticas," remarcó.
Autoridades olímpicas de Pekín, cuyos Juegos comienzal el 8 de agosto, realizarán 4.500 controles de dopaje en los Juegos para superar los 3.500 realizados en Atenas cuatro años atrás.
(Editado en español por Nelson Acosta)