Por Chisa Fujioka
TOKIO (Reuters) - Japón se preparó para potenciales protestas durante el relevo de la antorcha en su capital, por lo que montó un estricto operativo de seguridad para el evento que tendrá lugar el viernes.
Mientras China definió el relevo como una "jornada de armonía" de cara a los Juegos Olímpicos de Pekín, la llama fue un imán de manifestaciones contra el país organizador por su manejo de los derechos humanos y la represión aplicada en el Tíbet el mes pasado.
Durante su paso por París, Londres y San Francisco, los portadores de la antorcha fueron asediados por manifestantes, mientras que en Canberra se produjeron disturbios entre tibetanos y chinos residentes en Australia.
Los medios japoneses dijeron que en Nagano, donde la llama estará el sábado, el relevo estaría custodiado por más de 4.000 policías, con oficiales antidisturbios y 100 oficiales regulares que escudarán a los portadores de la antorcha.
A ellos se le unirán los "guardia llama," aunque lo harán desde lejos debido al pedido de Japón para que no intercedieran a causa de su reciente accionar violento en otras sedes.
Pekín esperaba que el recorrido de la antorcha fuera un símbolo de unidad para afrontar los Juegos, pero se transformó en una pesadilla pública por las reacciones en el mundo tras el accionar violento de China contra las protestas de monjes budistas en el Tíbet.
Los preparativos para la ruta en Nagano fueron interrumpidos la semana pasada por la negativa de un templo budista a formar parte del recorrido. Tras eso, el edificio fue dañado y pintado con aerosol.
Los tres patrocinadores corporativos del evento de relevos en Japón también decidieron no enviar vehículos a escoltar a la antorcha durante su recorrido de 18,7 kilómetros, preocupados por entorpecer las medidas de seguridad.
En Nagano, los organizadores restringirán el acceso de los medios y aislarán al público en el inicio y la llegada de la llama.
(Reporte adicional de Linda Sieg; Editado en español por Javier Leira)