Nuestros colaboradores dan su opinión sobre la preparación de los atletas de cara a los próximos Juegos
La Argentina no es un país con fuerte tradición olímpica. En cambio, sus históricos deportes populares disponen de buenas posibilidades en Beijing. Son actividades profesionales que viven independientemente de las políticas deportivas.
El fútbol llega campeón y con mucho ánimo de revalidar. Si el equipo aparece rápidamente, su arribo a las instancias finales será inexorable. Messi, Agüero, Lavezzi, Higuaín, más los tres mayores (Riquelme, Demichelis y Mascherano) conformaran un plantel casi "de Mundial". Dos de los cuatro clasificados europeos (Holanda e Italia) y Brasil, son los únicos que eventualmente, podrían destronar al actual campeón.
El básquet, de nuevo, tendrá un equipo fabuloso. Ausente Pepe Sánchez, Prigioni asoma como reemplazante y sus actuaciones en el Tau lo avalan (4,6 asistencias y 9 puntos de promedio en la ACB). Luis Scola es uno de los candidatos a mejor debutante de la NBA, gracias a su descollante rendimiento en Houston. La excelencia de Ginóbili, más Oberto, Nocioni, Delfino, Gutiérrez... Sobran fundamentos, pero por encima de las muchas cualidades deportivas, la Selección Argentina de básquet parece irrompible por su mentalidad. Hasta el Dream Team lo sabe.
Por último, Nalbandián a la cabeza del tenis argentino. Entre sus objetivos para 2008, están los Juegos, la Davis y algún Grand Slam. En su mapa, Beijing queda entre Roland Garros/Wimbledon y el Abiertos de los Estados Unidos. En poco tiempo, mucha gloria por conseguir. Un desafío a la altura de sus gustos.
¿Lo ocurrido con la Selección Preolímpica, fue un fracaso? La respuesta es: sí, de hecho, fue un fracasototote. Se requerían por lo menos 5 goles que parecían muchos, sin embargo se pudieron meter 11, lástima que la ineficacia de nuestros delanteros, el pésimo manejo de presión y la falta de capacidad, dieron al traste para un final amargo de una historia desagradable.
No hay excusa para ningún integrante de la Selección, ni para jugadores, cuerpo técnico y directivos; todos son responsables. Este equipo tuvo todas las facilidades, no hay que olvidar que desde el 28 de enero inició la etapa de preparación que a todas luces fue deficiente, precaria y de nula perspectiva. Enfrentamos a rivales que nada tenían que ver con los equipos a los que se mediría el Tri. Cierto, Hugo no estuvo en el campo y no falló garrafalmente como lo hicieron sus dirigidos, pero sí falló y mucho al no encontrar jamás un equilibrio, un esquema de juego y unas respuestas a los desaciertos que siempre se observaron en el campo ante equipo inferiores en todos los aspectos.
La diferencia entre jugadores grandes y promesas que se pierden en el camino, es el manejo de la presión y hacerse presente en los momentos difíciles; muchos me decepcionaron terriblemente. Nunca había visto contragolpes de 5 jugadores contra el portero que terminaban con fallos increíbles frente al marco.
México encontraba avenidas auténticas para llegar al marco rival, Haití no aparecía nunca y fuera de su portero Johnny Placide, que evitó por lo menos 3 goles más, muy poco que rescatar de un equipo menos que amateur. Un fútbol mediocre, una calidad ínfima en este selectivo y ni así logramos un boleto. Una promesa más que no se cumple de un técnico que por contrato y por su propia necesidad de protagonismo, aceptó el reto y ha fallado.
Jesús Ramírez tenía que ser el entrenador, pero no lo fue y ya no hay solución. Una Selección que prometía mucho, no llegó ni siquiera al cuarto partido de una eliminatoria que por historia, infraestructura y calidad, deberíamos ganar caminando. Se terminan las ilusiones pero también los pretextos, vamos, ahora ni las playeras verdes que se confunden con el pasto fueron utilizadas.
Ni hablar, en el fútbol ya no se gana con el nombre, se gana con capacidad pero ésta, nunca apareció.