



El techo, un tragaluz redondo de 56 metros de diámetro, y la pista rápida, que ha recibido el beneplácito de quienes la han probado, son los elementos más destacados del Velódromo de Laoshan (Laoshan Velodrome) en Pekín, un recinto con forma de "platillo volante" donde se disputará el ciclismo en pista durante los Juegos Olímpicos.
Elevado a 33 metros de altura, el tragaluz, situado en el centro del techo y sustentado por tableros de policarbonato de doble capa, desempeña dos funciones: facilita la entrada de luz solar al interior del recinto y es capaz de propiciar su refracción, es decir, de posibilitar el cambio de dirección de un rayo luminoso.
En este sentido, el tragaluz se erige en un elemento decisivo para garantizar el éxito de las pruebas de ciclismo en pista en Laoshan, que se celebrarán entre el 15 y el 19 de agosto, ya que evitará que la intensa luz estival deslumbre a los participantes, que pueden rebasar los 80 kilómetros por hora de velocidad y cuyas bicicletas carecen de frenos.
Asimismo, el tragaluz ayudará a ventilar el edificio diariamente e incluso podría ser utilizado en caso de declararse un incendio, ya que sus ventanas se abrirían automáticamente para dejar salir el humo.
Para la iluminación nocturna de la pista, el velódromo cuenta con 230 focos situados en el techo, repartidos y dirigidos de manera estratégica para que cada uno proyecte luz a un ángulo concreto del recinto con una intensidad predeterminada y diferente en cada caso.
La pista es la otra "joya" del velódromo, el único cubierto con el que cuenta China y que fue construido entre octubre de 2004 y junio 2007 con motivo de la cita olímpica.
Realizada en madera, ha sido diseñada por la firma china GPADI y el estudio de arquitectura alemán Schürmann, autor de más de un centenar de este tipo de trazados y que confía en que contribuya a presenciar grandes actuaciones durante los juegos.
Una opinión con la que coincidieron casi unánimemente los ciclistas que la estrenaron el pasado diciembre con motivo de la celebración de la segunda manga de la Copa del Mundo de ciclismo en pista, quienes aplaudieron sus prestaciones.
"Me ha sorprendido lo rápido de la vista", aseguró el español Joan Llaneras, campeón olímpico y mundial.
El trazado, cuyo desnivel va desde los 13 a los 47 grados, cuenta con 250 metros de cuerda (perímetro interior de la pista) y 11 de ancho, repartidos entre los siete de pista y los cuatro de seguridad.
El velódromo, que posee también áreas de calentamiento para una treintena de equipos, está enclavado en el distrito de Shijingshan, en el oeste de la ciudad, próximo al cuarto anillo de circunvalación de la capital china y de la parada de Wukesong de la línea 1 del tren suburbano. Además, Changan, la arteria principal de Pekín, transita cerca del complejo.
Dispone de 6.000 asientos, la mitad permanentes y la otra mitad temporales, pero los gestores del velódromo, junto al que se sitúan los circuitos que acogerán las competiciones de mountain-bike y BMX, prevén fijar su capacidad definitiva en algo más de 3.000 espectadores una vez concluida la cita olímpica.
El complejo abarca más de 33.000 metros cuadrados y para erigir su estructura se precisaron de 1.400 toneladas de acero, entre otros materiales.
La instalación acogerá a su vez las pruebas de ciclismo en pista de los Juegos Paralímpicos, cuya competición se desarrollará entre el 7 y el 10 de septiembre.
Por ello, goza de un ascensor con capacidad incluso para una ambulancia y adaptado a las necesidades de los atletas paralímpicos, que podrán trasladarse en él junto a sus bicicletas de la pista a la zona de descanso y ejercicios.
Tras las citas olímpicas, el velódromo se convertirá en un centro de entrenamiento de equipos nacionales e internacionales.
ub/rm