Eto'o Samuel Eto'o llegó a España siendo apenas un niño. Partió de cero, en un país extraño, en las categorías inferiores del Real Madrid y con tan solo un balón como herramienta para abrirse paso en la vida. Por esa razón, todos sus éxitos valen el doble. Como futbolista tuvo que sobrevivir al duro proceso de ser moneda barata de cambio y traspaso. Un año aquí, al siguiente allí. Te cambio a Fulano por Mengano. Los presidentes cambiaban jugadores como cromos y Eto'o era solamente uno más. Todo eso quedó atrás. Hoy es el cromo que todos quieren, pero que solamente tres o cuatro equipos del mundo podrían pagar. Desde ese punto de vista, uno solamente puede descubrirse y felicitar a Samuel Eto'o, delantero del F.C Barcelona. Hay, sin embargo, otro punto de vista desde el que también se puede mirar a Samuel Eto'o. Ese desde el que se nos mira a todos. No como profesionales, no por nuestra raza, color, ingresos, edad, estatura, peso o sexo. Es el cristal por el que se mira a las personas y a través de este, no hace falta quitarse el sombrero ante Eto'o. Escupir a otro, aunque sea un defensa que te ha dado doce patadas en el primer tiempo, no tiene excusa. El año pasado, en un partido contra el Athletic de Bilbao, Eto'o hizo precisamente eso. Cuando el entrenador del Bilbao le recriminó su actitud al terminar el partido, el camerunés intentó convertir las críticas en una agresión racista. A Angulo, jugador del Valencia, le propinó un cabezado durante un partido. El comité de disciplina de la liga española sancionó a Eto'o con cuatro partidos, aunque debieron haber sido más. Esa misma sanción recibió después de darle una terrorífica patada a Motta. No de esas que se dan para recuperar el balón, no, de las otras, de las que se hacen cuando se quiere hacer daño. Fuera de campo, especialmente cuando hay micrófonos delante,Eto'o tampoco sabe comportarse. Ahí está todavía el video en el que, después de ganar la Liga, insultaba al Real Madrid al grito de "Madrid, ...., saluda al campeón". Eto'o ha tenido problemas de indisciplina aquí y allí. Los tuvo con Luis Aragonés en el Mallorca,los tuvo en el Español, los acaba de tener con Rijkaard y los volverá a tener allí donde vaya. Desgraciadamente para él, el fútbol es un deporte de equipo. La calma y la armonía en un vestuario es más importante que los 25 goles que Eto'o pueda aportar. La demostración está a la visa. Esta temporada, sin Messi ni Eto'o, el Barcelona es líder de la Liga y va a iniciar el asalto a la Champions. Nadie es imprescindible en este equipo. Solamente Rijkaard. Probablemente después de este episodio, Eto'o ha dejado de ser necesario. La crisis se ha cerrado con mucha habilidad por parte del club. Un abrazo delante de las cámaras, la ropa sucia se lava en casa y una vez limpia se cuelga en la ventana para que todo el mundo la vea. Sin embargo la cosa no va a quedar ahí. Eto'o se ha ganado a pulso la etiqueta de transferible y seguramente este verano será vendido. Como jugador sigue siendo un fenómeno. Como persona es un problema.
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