El béisbol, como muchos otros deportes, es un juego de épocas, donde, en la mayoría de las ocasiones, su propia evolución contiene un ávido apetito de comparación. Mariano Duncan hace más de 20 años que debutó en las Grandes Ligas como jugador. Dos décadas después, pero desde una nueva perspectiva (la de entrenador de los Dodgers de Los Ángeles), Mariano coteja su era y la actual: "El béisbol nunca va a cambiar en la forma que tú lo vas a jugar en el terreno de juego. Yo creo que la única diferencia del tiempo de ayer al tiempo de hoy son esos salarios abultados que se están viendo. "Me siento orgulloso de haber jugado en aquella época, de poder lograr lo que yo pude lograr en Grandes Ligas y de haber tratado de sentar un ejemplo para los muchachos de ahora, como lo sentaron los peloteros viejos para nosotros". En un momento en que las operaciones financieras en la pelota profesional alcanzan cifras incalculables, Mariano, cuyo salario mínimo en el momento de su debut rondaba como promedio los 60 mil dólares y el average del más alto no sobrepasaba los 380 mil, piensa de un modo menos alarmante de quienes sí se hayan más impresionados con estos fenómenos monetarios: "Me siento bien cada vez que yo veo un pelotero como lo es Juan Pierre que llegó aquí (a los Dodgers), y le dan 45 millones. Mucha gente se pregunta todavía por qué está ganado ese dinero, o el caso de este muchacho de San Francisco, Zito, al que le pagaron 126 millones. Yo digo que al que Dios se lo dio que San Pedro se lo bendiga. Si el equipo les da ese dinero, es porque ellos lo valen". Empero, el deporte de las bolas y los strikes es un universo imperfecto donde, en ocasiones, su ritmo normal se torna contra natura y provoca realidades tan difíciles y escandalosas como el uso de esteroides. Mariano es muy consciente de lo que esta situación representa para el pasatiempo: "Anteriormente esas cosas ni siquiera se chequeaban. Muchos de esos estimulantes que se dice que se están usando ahora, anteriormente se podían usar. Sé que ha afectado un poco el béisbol. Yo espero que, como el comisionado de béisbol se ha metido en esto de lleno, en la asociación de béisbol traten de hacer todo lo posible por entrar a un acuerdo para que el béisbol no se vaya abajo por esto". Empero, Mariano tiene un ineludible compromiso con el pasatiempo de las bolas y los strikes, una obra difícil, inmensa, pero a la vez hermosa y esperanzadora: enseñar a las nuevas generaciones: "Este es un juego muy competitivo. Tu tienes que venir todos los días a competir, no solamente con el equipo contrario, sino con tus compañeros y lo que yo trato siempre es de preparar a los muchachos mentalmente. Prepararlos para que vayan al terreno de juego y hacerlos pensar de que si tuvieron un día malo, que se olviden, hay otros días. Son 162 juegos y cuando tu no puedes hacer el trabajo en un juego, lo puedes hacer en el otro". Y mientras los parciales de los Dodgers sueñan con volver a ver a su equipo en los Playoffs de octubre, Mariano, sereno y paciente, regresa a donde sus pupilos para a continuar con su titánica tarea de transmitir, no sólo un ejemplo de esfuerzo y dedicación, sino también de impregnarles esa mentalidad ganadora que siempre lo ha caracterizado. Foro: Hablemos de béisbol |