Joe Torre no se irá a ninguna parte. Ni a la calle, ni a su casa de campo, ni a las islas griegas. Conjeturan demasiado los que piensan que pudiera ser despedido, o conminado a pedir la renuncia. No, Joe se quedará hasta el final de la temporada, tal cual se halla ahora, enlatado en su parsimonia inanimada, con sus habituales ojeras y su lánguida sordina. Seguirá, como cada noche, en la banca de los Yanquis, para tomar las decisiones que considere pertinentes en cada partido. Si es que George Steinbrenner se lo dijo a todo el mundo hace unas cuantas semanas: "(...) Brian Cashman, nuestro gerente, Joe Torre, nuestro manager, y nuestros jugadores, creen que pueden revertir esta situación rápidamente". Y hablaba de lo que ya no es noticia: el desastre de los Yanquis. Torre mismo contó como Steinbrenner lo llamó por teléfono para decirle cuanto lo apoyaba. Pero Torre no es el problema de los Yanquis. Cualquiera sabe eso. El desfallecimiento de los lanzadores, la intolerancia de las lesiones, la flaqueza de la ofensiva... esos, son el problema, o mejor, parte del problema, porque los Medias Rojas son la otra mitad. Los del Bronx ahora piensan que Roger Clemens pudiera hacer alguna diferencia. Pero no es tan simple. Clemens es un año más viejo que cuando regresó en el 2006 para lanzar con los Astros. Es una bomba de tiempo, como el resto del actual pitcheo relevo de los Yanquis, que, aunque en ocasiones parecen devastar a los contrarios, terminan por destruirse así mismos la mayoría de las veces. Aún cuando finalice la modorra agresiva de los artilleros, Clemens regrese vuelto una bola de fuego, o los otros serpentineros sistematicen su atrevimiento ganador, todavía deben enfrentar una enorme amenaza proveniente de las filas de Cleveland, Detroit, Chicago, Los Ángeles y Oakland. Hasta el minuto presente, estos clubes superan inobjetablemente a los Mulos de Manhattan en cantidad de triunfos, sin subestimar a Orioles y Azulejos que, en la propia división de Nueva York, pueden causarle mucho daño en la porfía por la clasificación a la postemporada. Está muy claro que Joe Torre no se despedirá todavía de los Yanquis, quien sí está en duda de mantenerse con el uniforme a rayas tiene nombre de mujer y pesa mucho más que los millones de Steinbrenner: la Victoria. ¿Podrán recuperarse los Yanquis en lo que resta de temporada? Opina en los foros. |