Barry Bonds está a menos de 10 jonrones del récord de Hank Aaron, y la presión está apretándose para el pelotero que pasará a la historia como quiera que sea, a menos que sufra una lesión grave. Bonds siempre ha sido un tipo que polariza la opinión, o lo admiran o lo desprecian, y los abucheos desde las gradas cada día se ponen más intensos, por eso Bonds tiene seguridad especial cada vez que entra a un partido y especialmente cuando está parado en el outfield. La seguridad no es nada nuevo, después de todo Hank Aaron también tenía seguridad antes de quebrar el récord de Babe Ruth y hasta un guardaespaldas personal, durante las temporadas de 1973 y 74. Los detalles de seguridad de Bonds son un secreto. Las Ligas Mayores no quieren revelar nada y se sabe que Bonds tiene su propio grupo de guardaespaldas que trabajan en conjunto con los de las Grandes Ligas y las autoridades locales, obviamente ninguna ciudad donde jugará Bonds quiere un incidente en su patio. Comparado a la seguridad de Bonds, la que tenía Hank Aaron parece ser mínima. Pero Aaron vivió de cerca una cara más fea aún, la del racismo, en una época donde nadie dudó del talento extraordinario de Aaron y de su ética, sino más bien había un grupo de personas cuyo problema con Aaron tenía sólo que ver con el color de su piel. Bonds tiene su propia sombra, el tema de los esteroides y su actitud al respecto es algo que aún no está resuelto en la mente de la mayoría de los aficionados, incluyendo aquellos que lo respaldan, eso es una realidad que no se puede negar. Bonds dice cosas que harían renunciar a cualquier agente publicitario. Por ejemplo, recientemente dijo que no donará al Salón de la Fama ninguno de sus uniformes, recuerdos, y equipo que usó durante su caza por el récord, indicando textualmente: "¿no es que todos tenemos el derecho de hacerlo, o no?" Ese es el Bonds que se gana los enemigos con facilidad, y hay que ver las cosas como son. Bonds es un tipo antipático, egoísta, y por qué no, también es un tramposo. Bonds hace muy poco por cambiar esa imagen, por eso cuando escuche abucheos el día que quiebre el récord de Hank Aaron no tiene derecho a quejarse. Esa es su realidad hoy. Pero su mejor aliado es el tiempo, y al final del caso será recordado únicamente como el rey de los jonrones en futuras generaciones, y quizás por muchos más años que Hank Aaron, a menos que legalicen los esteroides en las Mayores. La misma gerencia de las Grandes Ligas no hará mucho para dañar esa futura imagen de Bonds, después de todo es difícil señalar la tierra en el uniforme de Bonds cuando el uniforme de las Mayores está aún más sucio con la inacción de sus máximas figuras para verdaderamente encarar y solucionar el problema de los esteroides. Las mismas figuras que no hicieron nada en la orgía de jonrones que comenzó con Sosa y McGwire en el '98 y '99, obviamente alimentada por los esteroides. En el 2001 cuando Bonds pegó para más de 60 jonrones estableciendo un nuevo récord de 73, fue la sexta vez en cuatro temporadas al hilo que alguien sobrepasó los 60 vuelacercas, algo que en toda la historia anterior del baseball se había hecho sólo dos veces. Por eso, pensamos que el asterisco nunca aparecerá al lado del récord de Bonds, porque si vamos a poner asteriscos, habría que ponérselo al baseball en general. ¿Merece Barry Bonds ingresar al Salón de la Fama del Béisbol? Opina en los foros. |