Una pelea este pasado fin de semana en el legendario Madison Square Garden de Nueva York dejó una impresión extraordinaria de un joven púgil puertorriqueño que pudiera ser parte de la salvación del boxeo.
Miguel Ángel Cotto defendió su recientemente conquistada Corona Mundial Welter ante el ex-campeón unificado de este peso Zab Judah, y la verdad es que me dio gusto ver como Cotto desmanteló a Judah quién por muchos años fue un protegido del promotor Don King o sea un campeón que era mucho menos de lo que parecía gracias a un trayecto oportunista bien trazado por su apoderado y sin riesgos. Cotto pudiera seguir esta misma fórmula. Pero no. Su invicto es de verdad y enfrentándose a los mejores que se le presenten. Mayweather no impresionó a nadie venciendo a Judah, como siempre hizo lo mínimo para pelear y lo máximo para proteger su rostro de "Pretty Boy". Para mí, Mayweather representa todo lo malo del boxeo hoy en día, y Cotto representa todo lo bueno que pudiera ser este deporte. Recuerdo con cariño clásicos del boxeo como Durán-Leonard, Sánchez-Gómez, Ali-Frazier y muchos otros. Peleas en donde los protagonistas dejaban su alma en el ring, rostros ensangrentados y distorsionados que hablaban de una entrega total que tiene que ver con pasión y orgullo por el oficio que eligieron. No como los rostros de Mayweather y De La Hoya cuyos rostros reflejaban como única mancha después de su pelea, el verde de los millones que cobraron en un pacto firmado no con la sangre de boxeadores sino con la frialdad de hombres de negocios. Pero estas son las figuras del pasado que solo buscan enriquecerse con las sombras, el boxeo del mañana depende de púgiles como Cotto que tienen hambre no por llenarse los bolsillos sino por triunfar y la vez, dar el espectáculo que todos queremos que sea el boxeo.
A los 26 años Miguel Ángel Cotto representa la nueva generación y la representa con la entrega y dignidad que tanto falta en este deporte. En su esencia más pura el boxeo es una dulce ciencia que puede deleitar a hombres, mujeres, y todo aquel que tiene apreciación por deportes donde pones tu vida en juego cada vez que entras al tinlado. En su más perversa forma es una estafa organizada, una mentira como la lucha libre. Me parece que llegó el momento que todos los que amamos a este deporte tenemos que darle la espalda a los de ayer que no tienen escrúpulos y respaldar de lleno a los de hoy que están dispuestos a ser boxeadores en todo sentido de la palabra. ¡No nos dejemos engañar más! De La Hoya-Trinidad sería una farsa, es más, la primera no fue gran cosa. Mayweather es regalarle dinero a quién debería mejor competir con Lance Armstrong por sus habilidades ciclísticas en el ring. ¡El verdadero boxeo esta en la juventud y Cotto se une a una nueva camada de estrellas ascendentes! Si se da la pelea de Cotto contra Antonio Margarito por ahí vendrá uno de los mejores combates de los últimos años. Hay esperanza para el boxeo, pero es la obligación de los aficionados de rechazar a las mentiras del ayer que quieren seguir robando y abrazar a las realidades del presente que pelean, que se entregan y que no le tienen miedo a golpearse la carita. Si habla la afición será como una ráfaga de viento que despejará el humo donde esconden aquellos que quieren engañar. |