La selección mexicana se encuentra en la final de la Copa Oro frente al archirival del área, los Estados Unidos, en una final soñada por muchos. Sí, el tricolor está en la última instancia de este torneo. Hagamos el análisis de dos posturas en torno a la situación que vive la selección verde. Postura 1: Si nos dejamos guiar por los resultados, el Tri de Hugo consiguió el objetivo, sufrido con lo justo, pero está en la final. Los resultados son los que marcan la vida de un técnico, claro, falta la prueba de fuego, ganar la Copa ante el rival que tiene el número de México en los últimos años en territorio estadounidense. Postura 2: Si nos dejamos guiar por el fútbol que ha practicado México, el funcionamiento en lo colectivo ha sido pobre, la asociación no aparece, le cuesta trabajo salir jugando cuando se le presiona en el fondo y las variantes para hacer daño no parecen estar dando resultado. Dos posturas válidas que involucran la eterna polémica "jugar bonito y perder" o "jugar feo y ganar". El ideal de cualquier director técnico es uno, supone jugar bien y ganar, pero no siempre se puede. Y, si jugando mal y sufriendo, llegan los resultados, pues bienvenidos sean. México sigue mostrando una mejoría que continúa siendo muy lenta. La falta de trabajo y el comenzar un proceso se ve reflejado en la cancha. Contra Guadalupe, México impuso condiciones, mostró jerarquía, tuvo la pelota, fue un monólogo, pero no supo definir cuando debió hacerlo y volvió a sufrir de más hasta que apareció el majestuoso zapatazo de Pavel Pardo para dar el pase a la final. Frente a Estados Unidos, si México no eleva su nivel, nuevamente el panorama ante el conjunto de las barras y las estrellas no será alentador. Una selección estadounidense que ha mostrado más regularidad que el Tri, pero que también, es cierto, se ha caído en los segundos tiempos. El técnico Bradley ya le ganó a Hugo Sánchez. Sí, en aquel partido del debut del ex timonel puma, en Phoenix, Arizona, en febrero de este año. En aquella ocasión México, con equipo completo, cayó 2-0. Si me preguntaran a estas alturas cómo ha jugado México, al tricolor le vendría muy bien una victoria ante Estados Unidos sin importar como se dé. Si se puede jugar bien y ganar, mejor, pero creo que el cuadro azteca necesita sacudirse la jetatura estadounidense de los últimos años y qué mejor que hacerlo en un torneo oficial, en la final de una Copa Oro, sin importar las formas, pero sí el objetivo. Conclusión y, de fútbol para México poco, pero jugará la final que otras selecciones del área quisieran estar disputando y que tendrán que verla desde casa. ¿Quién ganará la Copa Oro? Opina en los foros. |