A los 22 años la muerte siempre se nos presenta como sacrificio distante, como palabra oscura, como imagen secreta. Pero, a John Lester, la muerte se le desplomó encima, sin compasión, como enemigo presente, que intentaba robarle las ilusiones y le exigía, como tributo, sus más preciados sueños. En el 2006, el joven Lester iba a la conquista de una quimera como beisbolista. Había dado el salto a las Grandes Ligas en junio, con los Medias Rojas de Boston, desde la filial AAA de Pawtuckett. Apenas tenía allí once aperturas en el montículo, pero fueron suficientes para que la directiva del equipo ligamayorista confiara en él y le ofreciera la oportunidad de hacer la transición hacia el Gran Circo. John no decepcionó a nadie, excepto a la Parca tenebrosa. Pese a convertirse en el primer novato zurdo en la historia del club en ganar sus primeras cinco decisiones de modo consecutivo, y alcanzar la espectacular marca de 7-2 en apenas 15 salidas, no pudo continuar con su admirable faena más allá del 28 de agosto. Un lúgubre diagnóstico arrojó que padecía linfoma anaplástico, una forma de cáncer. Entonces, todo cambio de repente para Lester. Su contrario dejó de ser el habitual bateador con un madero en la mano para transformarse en algo terrible y desconocido. Comenzó a recibir sesiones de quimioterapia durante los meses siguientes, se alejó del deporte y enfrentó una extraña batalla por la supervivencia. Su lucha fue larga y difícil, pero casi un año después, John Lester regresó al juego en la noche del 23 de julio del 2007 para guiar a los Medias Rojas de Boston en un acalorado triunfo sobre los Indios de Cleveland. Más allá de la victoria lograda sobre el diamante, su mayor satisfacción fue volver a sentir el aplauso y la alegría de sus padres, sus amigos, sus fanáticos, quienes, ciertamente, no vitorearon a un simple pelotero, sino a un símbolo de perseverancia, de tenacidad, de firmeza, de valentía, y al mensaje que lleva implícito para aquellos que padecen... la muerte no es una sentencia infalible, no cuando existe la esperanza y el amor por la vida. ¿Cómo piensas que pueda influir el ejemplo de John Lester en la vida de otros que sufren esta enfermedad? Opina en los foros. |