Decía un sabio que hasta que no se hayan jugado los diez primeros partidos, lo mejor es no decir nada. Los consejos de los sabios suelen caer en saco roto. La prensa deportiva en general tiene un punto de histeria. La española, en particular solamente conoce dos estados de ánimo; el paroxismo y la depresión suicida. Hace tan solo una semana el Real Madrid de Schuster, era vilipendiado, sus aficionados habían perdido la fe en el club y nadie daba dos pesetas por los blancos. En las portadas del lunes, el Real Madrid volvía a "ganar a lo campeón", el futuro volvía a ser blanco, y los más exaltados pedía la renovación "ad eternum" de Raúl, héroe, genio, figura y todos esos adjetivos que habían estado cogiendo polvo durante el verano. En Barcelona, los fantásticos eran tan solo mediocres para la prensa. Henry está muy viejo, Ronaldinho sigue ausente y Eto´o ha dejado de ser el que era. En el Atlético, tras una breve visita a la Plaza del Optimismo, han vuelto otra vez a la Calle Melancolía, que decía Sabina. Los periodistas rojiblancos tenían otra recaída en el pesimismo crónico. El sabio, que es de Hortaleza, decía lo de las diez semanas por una buena razón. En el fútbol de hoy en día, la preparación física es más importante que ningún otro aspecto del juego. Mientras los equipos grandes se enfrentan a un calendario que incluye sesenta partidos se preparan con la mente puesta en Abril, momento en el que se deciden los torneos. Los equipos más pequeños, en cambio, se juegan la vida en los veinte primeros partidos de la temporada. Llegar a Diciembre con treinta puntos es para muchos, garantía de permanencia en Primera y serenidad para afrontar la segunda vuelta. Ese fue el plan seguido por Schuster el año pasado, calcado del esbozado por Aguirre al frente de Osasuna en aquellos gloriosos años para los navarros. Por esa razón, es más que probable, que en las próximas jornadas veamos a los grandes dejarse los dientes contra algún pequeño. Veremos desfilar por la cabeza de la tabla a equipos que hace unos años estaban en segunda división. Habrá goleadas inexplicables y felicidad entre los modestos. Hasta que la curva ascendiente de los grandes no se cruce con la descendiente de los pequeños, todo estará sujeto a las reglas del caos.Bendito caos. Quedan nueve jornadas más de no creerse ni media palabra de lo que diga la prensa deportiva.
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