Tal vez sea dramático el título, pero en mi opinión, esa es la mentalidad con la que tendrá que entrar al cuadrilátero Marco Antonio Barrera cuando se mida al filipino Manny Pacquiao el 6 de octubre en Las Vegas. "No ha habido un día desde que combatimos la primera vez, que no he pensado en él (Pacquiao), y lo que le haría si nos enfrentamos de nueva cuenta. Esos cuatro años han sido una tortura para mi, a la vez que Pacquiao había hecho todo por eludirme, pero una vez firmados los contratos para pelear, no he hecho más que desayunar, comer, cenar y soñar, para vengarme de Manny Pacquiao", dijo Barrera mientras se preparaba para este combate en Guadalajara, México.
"Finalmente voy a sacarme esa espina que había tenido durante casi cuatro años. Esto va más allá de lo personal. Para mi es restaurar el orgullo nacional. ¡La venganza será mía!", dijo el ex-campeón mundial mexicano en referencia a la derrota que sufrió ante el filipino por KOT-11 el 15 de noviembre del 2003. Cuando el referí Lawrence Cole detuvo el combate faltando sólo cuatro segundos para que concluyera en onceno asalto, Barrera estaba abajo en las tarjetas de los tres jueces por 97-90, 97-90 y 97-89. Es decir, que de haber llegado a la distancia, hubiese perdido por decisión unánime. Esa noche en el Alamodome de San Antonio, Texas, Pacquiao fue muy superior. ¿Qué nos hace pensar que cuatro años más tarde las cosas serán diferentes? Barrera tiene ahora 33 años de edad y en sus últimas tres peleas tuvo grandes dificultades ante dos peleadores que venían de una categoría inferior en peso (pluma) cómo Rocky Juárez y Juan Manuel Márquez. En su primera confrontación con Juárez, el ex-olímpico hizo la mejor pelea de su vida. Los dos protagonizaron una pelea inolvidable. Barrera se vio desconcertado y sorprendido por el empuje del joven boxeador mexicoamericano que no sólo contestaba con convicción cualquier ataque del campeón, sino que por momentos tomaba el control del combate. Al final Barrera fue decretado ganador por DD-12 (dos jueces dieron como ganador a Barrera por 115-113 y 115-114, y el otro dio como vencedor a Juárez por 115-114). Cuatro meses más tarde vino la revancha. Juárez venía crecido y más confiado porque había demostrado que le podía ganar a Barrera. Sin embargo, Barrera había aprendido la lección y bajo ningún concepto iba a caer en el mismo error. Esta vez no iba a arriesgar como lo hizo en la primera pelea y sencillamente se dedicó a boxearle a Juárez desde afuera utilizando muy bien el jab. Barrera ganó por DU-12(117-111, 115-113 y 115-113), pero no convenció. Los aficionados que compraron los boletos para ver la pelea en vivo y los que pagaron para verla en televisión esperaban presenciar a dos guerreros jugándose el todo por el todo sobre el cuadrilátero, pero al final quedaron decepcionados. La siguiente pelea de Barrera fue ante Juan Manuel Márquez el 17 de marzo de este año. Antes del combate hablé con ambos. Márquez estaba feliz y ansioso porque llegara el momento de subir al ring. Había fuego en su mirada. Me habló de que con esta pelea comenzaba una nueva etapa de su carrera asegurando que con una victoria lograría el reconocimiento que buscaba. Contrastando con la actitud de Márquez, tal cómo señalé oportunamente, me preocupó la frialdad y hasta la falta de ánimo que noté en Barrera. En nuestra conversación varias veces me mencionó que esta era su penúltima pelea y que después enfrentaría a Pacquiao para luego retirarse. A pesar de tener la misma edad, ambos iban en rumbos diferentes. Barrera nunca ha sido un boxeador que hace alarde de lo que es, ni de lo que va a hacerle a sus rivales. Encara sus peleas con ecuanimidad, pero con una gran pasión que contagia. Sin embargo, esa vez, antes de su pelea con Márquez, fue diferente. Me dio la impresión de que estaba cumpliendo con su penúltimo compromiso, porque así había sido planificado en la recta final de su carrera y era un paso más hacia el momento de decir adiós al boxeo. El paso final ha llegado y Barrera quiere despedirse con broche de oro, pero una cosa es la que dice el corazón, y otra es la que dicta el cuerpo. El desgaste sufrido por Barrera a través de toda su carrera ha sido brutal. A los amantes del boxeo nos regaló muchísimos momentos de gran emoción con derroches de valentía y coraje, pero eso tuvo su precio. Lo pagó con sangre, sudor e infinidad de horas en el gimnasio alejado de su familia para complacer a los exigentes sedientos de batallas campales. Si Manny Pacquiao está bien preparado para esta pelea, tal cómo ha asegurado que está, será una lucha cuesta arriba para Barrera. Pacquiao es cinco años más joven, y a diferencia de Barrera, en los últimos años no ha disminuido su rendimiento sobre el ring. Desde el 2005 ha logrado cinco triunfos, todos ante mexicanos. Le ganó por la vía rápida a Erik "El Terrible" Morales dos veces, a Héctor Velázquez y a Jorge "El Coloradito" Solís. El único que le llegó a la distancia fue Óscar "Chololo" Larios, pero pagó muy cara la osadía recibiendo un castigo descomunal. El filipino también tiene la ventaja sicológica, no sólo de haberle ganado a Barrera, sino de la forma que lo hizo. Ahora, en el ocaso de su vida boxística, que otra cosa podríamos desearle a este gran campeón mexicano que no sea retirarse saliendo por la puerta grande. Pero ante todo, tengo que ser sincero conmigo mismo y no escribir con el corazón. Ojalá que esté equivocado. ¿Quién ganará la pelea entre Manny Pacquia y Marco Antonio Barrera? Opina en los foros. |