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Édgar López, Deportes Telemundo
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Sin pelos en la lengua
Édgar López, Deportes Telemundo
10/10/2007

Qué pena el caso de la velocista estadounidense Marion Jones.

Una ex-jugadora de baloncesto en la Universidad de North Carolina que, con una sonrisa espectacular, cautivó el corazón de todos durante los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.

Lo que ella hizo fue algo histórico y a la vez impresionante: cinco medallas, tres de oro y dos de bronce. ¡Wow!

Su mundo se le vino encima cuando estalló el escándalo de BALCO en San Francisco y su nombre apareció en la lista de atletas que compraron sustancias en dicho laboratorio.

Durante la investigación se encontraron e-mails entre ella y su entrenador, donde hablaban de las sustancias que estaba usando durante sus entrenamientos. Su vida se complicó aún más cuando se divorció y su ex-marido la acusó de utilizar esteroides.

Mientras los investigadores continuaban encontrando más y más evidencias en contra de Jones, ella decía y lloraba en diferentes programas de televisión a nivel nacional que nunca había usado esteroides y que todo lo que ella había ganado había sido por su esfuerzo y dedicación al deporte de campo y pista.

Luego de varios años de investigación la presión era inmensa y la mentira que Jones orquestó llegó a su fin. Al quedarse sin excusas y apoyo, Marion, bajo un manto de lágrimas admitió que había utilizado esteroides y que estaba muy arrepentida por lo que había hecho.

No piensen que los problemas de Jones llegaron a su fin. Ahora es que están empezando. Jones podría ir a prisión por seis meses por mentir durante una investigación federal. Además, está envuelta en un escándalo de cheques falsos y encima de todo esto, los auspiciadores que le pagaron más de cinco millones durante su carrera profesional quieren un reembolso en su dinero.

Me da mucha pena por todo lo que esta pasando esta niña. Tiene que estar aterrorizada. Como ex-atleta de campo y pista entiendo muy bien las debilidades de usar esteroides. En ese ambiente todos soñamos con una medalla olímpica, pero ese sueño olímpico es pasajero, al igual que el dinero y la fama que se consigue cuando uno lo logra.

Jones está en la banca rota, nunca más volverá a correr o practicar el deporte de campo y pista y, lo peor del caso, es que su reputación quedará manchada por el resto de su vida. Esperemos que sus acciones sean un ejemplo para Barry Bonds y Mark McGwire.

¿Qué piensas del uso de esteroides en el deporte? Opina en los foros.
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