Y cuando creía que una situación así no se repetiría hasta el próximo siglo, llegaron los Medias Rojas de Boston y volvieron a protagonizar otro de los regresos más espectaculares en la historia de los playoffs. Cien años se redujeron a menos de cien horas, así de golpe, e inesperadamente. En realidad, después de aquel cuarto juego en el Jacobs Field no era cosa de pensar en nuevas esperanzas. Los Indios se veían como matones de barrio en una bronca que se pintaban muy difícil para Boston, toda vez que C.C. Sabathia y Fausto Carmona lanzarían el quinto y sexto partidos, de modo consecutivo. Pero, una vez más, sólo una chispa provocó la reacción que desencadenó la masacre roja: Josh Beckett. Él no únicamente fue el factor decisivo en la victoria del jueves 18 de Octubre, resultó también el mecanismo instintivo en la inspiración patirroja para despertar al club de la agónica desaparición de los playoff. De súbito, el mar de situaciones complejas en que se ahogaban los muchachos de Nueva Inglaterra desapareció en un torbellino irracional y los de Cleveland se encontraron con unos asesinos de lanzadores que partieron la historia en tres pedazos: una ardiente victoria 7x1 el jueves y dos salvajes palizas de 10x1 y 11x2, el sábado y el domingo. Los Indios fueron fulminados, hechos escombros, gracias a la mentalidad ganadora Beckett, al vigor de un bateo que hizo sacar lo mejor de sí a jugadores como Drew, Pedroia y Youkilis y a un bullpen que mejoró notablemente en los últimos tres desafíos (justo lo que les faltó en los primeros cuatro). Pero a los Indios también les fallaron Sabathia y Carmona. Al caer ellos, se desplomaron las pretensiones de un equipo que se sustentaba en dos íconos para conseguir un único triunfo que los transportara a la Serie Mundial. Después de la desilusión, ni siquiera se necesita reflexionar. Sólo hay un hecho, Boston reescribió la historia y los Indios se fueron a casa inexplicablemente. Se avecina una nueva Serie Mundial. Colorado, por primera vez en su corta trayectoria como equipo ligamayorista, intentará preservar el espíritu triunfal con que se pasearon por toda la Serie Divisional y el Campeonato de Liga. Boston querrá mantener el sabor alegre de una remontada inesperada y convertirse en el primer equipo en conquistar dos coronas en la infancia de este siglo XXI. Los Rockies llevan varios días alejados del juego diario, puede ser un elemento negativo en su contra y algo en lo que tienen que pensar seriamente los chicos del pabellón púrpura. La inacción les puede haber consumido el ánimo, por más que se empeñen en afirmar que están listos y dispuestos a reeditar un último y aberrante paso hacia la gloria definitiva. Los Medias Rojas todavía guardan el calor de una serie que los hizo confiar, que les hizo aumentar su autoestima de campeones y los autopredestinó como novena a derrotar. No habrá cielo despejado en esta batalla que, cruda y encarnizada, se peleará sobre la base de un agente externo. El tiempo. No importa cuánto puedan gritar los fanáticos o imaginar los oráculos, esta será una Serie en que vencerá el equipo que, tanto en la cima de las gélidas montañas de Colorado o sobre tardes grises de Massachussets, sepa sobrevivir al frío octubre. ¿Quién ganará la Serie Mundial 2007, Rockies o Medias Rojas? Opina en los foros. |