Se enteraron del último capítulo en el escándalo de los esteroides en las Grandes Ligas. El lanzador de los Indios de Cleveland Paul Byrd reconoció que utilizó hormona de crecimiento humano durante las temporadas del 2002 al 2005. El pelotero dijo que no hizo nada ilegal ya que las sustancias fueron recetadas por un doctor de la Florida cuando fue diagnosticado con un problema en la glándula pituitaria. Byrd utilizó su tarjeta de crédito para comprar alrededor de 25 mil dólares en la sustancia y jeringas para su tratamiento. Yo me quedo asombrado de las excusas baratas que dicen estos jugadores, y lo más lindo del caso es que ellos se creen sus propias mentiras. El problema de Mr. Byrd comienza cuando su nombre aparece en una lista que fue adquirida durante una investigación que se está llevando a cabo por el abogado del distrito de Albany, en Nueva York, contra la clínica Palm Beach Rejuvenation Center de Florida, por prescripciones fraudolentas y ventas de medicamentos ilegales. Usted no va ha creer lo que dijo el pelotero cuando las autoridades lo interrogaron. El dijo que un doctor le recetó dichas hormonas por su condición con la pituitaria. Resulta que ese supuesto doctor que le recetó las hormonas de crecimiento humano no fue era un doctor sino un dentista que más tarde perdió su licencia por fraude. Además, los investigadores no han encontrado evidencia de que Mr. Byrd se haya sometido a un examen o prueba de laboratorio para determinar su problema de salud. Para completar la mentira nadie en la organización de los Indios de Cleveland o en las oficinas de las Grande Ligas tenían algún tipo de conocimiento de la condición médica de Paul Byrd. Yo me pregunto: ¿Con todos los millones que estos jugadores se ganan, por qué Mr. Byrd no utilizó los servicios de su plan médico? ¿Por qué no consultó con su médico de cabecera? ¿Por qué no se detectó su problema de salud cuando se sometió al examen físico con los Indios de Cleveland? A todo esto las Grandes Ligas prohibieron la hormona de crecimiento humano en el 2005 y lo gracioso del caso es que los pelotero no son sometidos a exámenes para saber si están usando dichas hormonas. Es increíble como las oficinas de las Grandes Ligas y la Unión de Jugadores se hacen de la vista larga para ocultar todas las mentiras que está atravesando el deporte por culpa de los esteroides. Hasta que la Unión de Jugadores y las Grandes Ligas se pongan de acuerdo y se dejen de mentiras y escondiendo a estos peloteros embusteros el problema de los esteroides en las Mayores nunca llegará a su fin. ¿Piensas que la actual política antidoping de las Grandes Ligas es lo suficientemente efectiva como para detener el problema de los esteroides en el béisbol? Opina en los foros de Deportes Telemundo. |