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Rogerio Manzano, Yahoo! Telemundo
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Buenas intenciones
Rogerio Manzano, Yahoo! Telemundo
07/11/2007

¿Fue un mal comienzo o un buen augurio?  Mientras la lluvia inundaba fastidiosamente cada espacio del estadio Tien-Mou, Harvey Schiller parecía sentir que el destino le arruinaba su primer gran ensayo como presidente de la Federación Internacional de Béisbol (IBAF).

Al final de la noche todos se fueron a dormir y no hubo siquiera un atrevido que se aventurara a lanzar la primera bola en la jornada inaugural de la XXXVII Copa Mundial de Béisbol. En definitiva, toda la acción quedó suspendida para el siguiente día con el inicio de la ronda eliminatoria.

Es una realidad que al béisbol internacional no le ha ido muy bien en los últimos años.  Fue desaparecido del programa de los Juegos Olímpicos y, como pasatiempo, todavía padece falta de popularidad en muchos países.

Esta nueva versión de la que desde hace algunos años han dado en llamar Copa Mundial (antes también conocida como Serie Mundial Amateur o Campeonato Mundial de Béisbol), intenta impregnarle un boca a boca a un deporte que nada tiene que ver con la lluvia.

Harvey Schiller tiene ante sí una tarea bien difícil. Como él mismo ha expresado, al asumir este año la dirección de la IBAF, su meta primaria es regresar el béisbol al programa de los Juego Olímpicos. 

Empero, para que esto suceda, deberá primero mejorar la imagen del deporte a escala internacional y, naturalmente, promover y estimular el interés del juego, y su entendimiento, en aquellas naciones donde la disciplina no posee una práctica extendida. Casi nada.

Schiller ya estableció una ambiciosa plataforma de trabajo para el período 2007-2015, y  comenzó por introducir un nuevo logo para la institución, así como mejoró notablemente el sitio electrónico de la Federación. Pasos pequeños, pero pasos, al fin y al cabo.

En cambio, la IBAF precisa algo más que un nuevo logo y buenas intenciones.  Necesita apoyo económico, porque la dependencia financiera del COI no es suficiente para impulsar planes tan pretenciosos.  Y, categóricamente, será aquí donde se decida, no sólo la efectividad de la gestión que pueda realizar Schiller, sino la mismísima subsistencia de la entidad beisbolística internacional.

En un plano más cerrado, el actual guía de la IBAF está urgido de acortar diferencias y conciliar intereses entre la institución que representa y las organizaciones profesionales, porque esa es la clave de todos los trastornos que afectan al béisbol como disciplina olímpica.

En cierta ocasión Thomas Bach, vicepresidente del COI, afirmaba, en referencia a la salida del béisbol del programa de los JJ. OO., que este deporte podía demostrarle al mundo entero que es espectacular y abarcador. Pero, el único modo en que eso se ve factible, y realizable, es sólo si se produce una verdadera fusión entre las partes antes mencionadas.

Es un hecho que los mejores atletas que practican el juego de las bolas y los strikes son profesionales, o pertenecen a poderosas instituciones de la pelota rentada, léase  Major League Baseball (MLB), Nippon Professional Organization (NPO), etc.  Lograr que éstos hombres participen en los eventos olímpicos o campeonatos internacionales es algo que la IBAF no ha podido lograr hasta ahora.

Con todo este asunto también se mezcla el delicado tema del dopaje.  No hay que hacer la historia de los escándalos que la problemática ha producido en las Grandes Ligas.  El otro gran conflicto que debe resolver Schiller es hacer concordar la política antidopaje olímpica con la que se aplica en el béisbol profesional, pues entre ambas todavía existen notables diferencias.

No obstante, la mayor preocupación para Harvey Schiller debería ser el hecho de que Major League Baseball también tiene sus propios planes.  Para el año entrante, por ejemplo, MLB planea celebrar juegos de pretemporada en China e inaugurar la temporada regular en Japón, además de que piensa asesorar la fundación de la primera liga profesional de béisbol en Europa.

No importa cuantas brillantes ideas puedan coincidir en la mente de Schiller. Su tarea es tratar de mezclar el aceite con el vinagre.  ¿Lo podrá lograr? Eso sólo lo demostrará el tiempo y el empeño que ponga en probar que no sólo de buenas intenciones puede vivir el béisbol.

¿Piensas que la IBAF podría desaparecer como institución algún día? Opina en los foros.
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