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René Giraldo, Deportes Telemundo
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¡Estalló la bomba!
René Giraldo, Deportes Telemundo
14/12/2007

Fue un día muy doloroso para el béisbol de Grandes Ligas y para todos aquellos que seguimos creyendo en este deporte. Sin tratar de ser los más puristas, creemos en su grandeza que nos envolvió apasionadamente desde que tuvimos uso de razón.

Luego de mucha incertidumbre y especulaciones, finalmente se dio a conocer el resultado de la investigación que duró 20 meses y que fue conducida por el ex senador George Mitchell a petición de Bud Selig, comisionado de las Grandes Ligas.

En su informe, Mitchell dijo que por más de una década el uso de esteroides entre los peloteros de Grandes Ligas ha sido extenso. Según la investigación, los 30 equipos de Grandes Ligas tienen jugadores involucrados en el uso de drogas o esteroides, sustancias ilegales que violan las leyes federales.

La lista que arrojó el informe incluye a 85 jugadores algunos de ellos ya retirados. Se esperaba que en la misma aparecieran nombres de peloteros estrellas como Barry Bonds, Jason Giambi, Gary Sheffield, Ken Caminiti y los cubanos José Canseco y Rafael Palmeiro, pero en la lista hay otros que tomaron por sorpresa a muchos como Roger Clemens, Andy Pettitte, David Justice, Eric Gagné, Kevin Brown, Matt Williams, Lenny Dykstra, Mo Vaughn, John Rocker, Chuck Knobloch, Rondell White y Paul LoDuca entre otros.

Entre los peloteros latinos, además de Canseco y Palmeiro, salieron a relucir en la investigación como consumidores de esteroides los dominicanos Miguel Tejada, José Guillén y Josías Manzanillo, los puertorriqueños Benito Santiago, Ricky Bones y Armando Ríos, los cubanoamericanos David Seguí, Bobby Estalella y Fernando Viña, el mexicano Ismael Valdés, el nicaragüense Marvin Benard y el mexicoamericano Randy Velarde.

El único pelotero activo que se reunió con Mitchell para discutir el problema del uso de esteroides en las Grandes Ligas fue Jason Giambi, quien lo hizo para evadir una posible suspensión por parte de las Grandes Ligas por declaraciones que había hecho que lo implicaban en el uso de esteroides. Giambi cooperó hasta cierto punto con la investigación. Ningún otro pelotero activo habló con Mitchell.

El ex senador menciona específicamente en el reporte que envió a través de sus abogados cartas a Barry Bonds, Mark McGwire, Gary Sheffield, Rafael Palmeiro y el dominicano Sammy Sosa preguntándoles si alguna vez habían consumido esteroides en las Grandes Ligas y ninguno le contestó.

La falta de cooperación de los peloteros en la investigación,  estimulada por la asociación que los representa, hizo el trabajo más difícil para el panel encabezado por Mitchell, quien tuvo la ardua tarea de entrevistar a más de 700 testigos para producir el reporte. Sólo los testimonios que pudieron ser verificados están estampados en el mismo. ¿Se imaginan cuántos peloteros más hubiesen aparecido en la lista si algunos de ellos hubiesen decidido ayudar en la investigación?

El asunto del consumo de esteroides en las Ligas Mayores es muy serio y no es momento de andar con paños calientes. En mi opinión, los peloteros pueden consumir las sustancias prohibidas que quieran. Son mayores de edad y eso es una decisión muy personal, claro, ateniéndose a las consecuencias tanto legales como de salud.

Sin embargo, el problema estriba en que esa conducta repercute en otros y es ahí donde su responsabilidad ante la sociedad entra a jugar un papel determinante. Los peloteros deben entender que les guste o no, son figuras públicas y que su comportamiento, tanto dentro como fuera del terreno juego,  tiene efectos que pueden ser positivos o negativos en las vidas millones de niños y jóvenes a través del mundo. Los peloteros deben recordar que con los millones de dólares vienen millones de responsabilidades.

Se sabía que estas pesquisas en busca de peloteros consumidores de esteroides y hormonas de crecimiento humano iban a dar otro duro golpe al béisbol, pero había que hacerlo para recuperar la credibilidad y el respecto del pasatiempo nacional, y más importante aún, evitar que nuestra juventud continuara recibiendo malos ejemplos de sus ídolos que en ocasiones los habían llevado hasta la muerte. Según Mitchell, cientos de miles de estudiantes de secundaria básica consumen esteroides y hormonas de crecimiento humano porque piensan que es la mejor manera de sacar ventaja sobre otros atletas. Muchos, queriendo imitar a sus peloteros favoritos, caen en ese error que los podría llevar a destruir sus vidas.

La cosa se complica aún más a todos los niveles, ya que según informó Mitchell, a diferencia de los esteroides, las hormonas de crecimiento humano no pueden ser detectadas con análisis de orina, por lo que recomendó a las Grandes Ligas que establezca lo antes posible un sistema anti-doping mucho más sofisticado. ¿Y que hacemos con los cientos de miles de jóvenes de secundarias básicas que se inyectan esteroides y hormonas de crecimiento humano?

Por eso lo que las Grandes Ligas y la Asociación de Jugadores han hecho es imperdonable. Las sospechas del consumo de esteroides siempre estuvieron latentes, pero lo más triste es que los dirigentes de las Grandes Ligas y de la Asociación de Peloteros fueron los principales cómplices al pasar por alto las alegaciones de que los esteroides y otras sustancias prohibidas abundaban en el mejor béisbol del mundo. Ambas partes cerraron sus ojos y taparon sus oídos poniendo por delante sus intereses personales sin importar las consecuencias.

Esto fue confirmado por la investigación de Mitchell, la cual indica que tanto los dueños de equipos como la Asociación de peloteros habían realizado un trabajo muy pobre en tratar de resolver el problema del uso de esteroides en las Ligas Mayores. Presionados por el congreso de Estados Unidos no les quedó más remedio que acceder a limpiar y poner en orden el béisbol para restablecer su integridad y prestigio.

Mitchell instó a las Grandes Ligas adoptar la postura de borrón y cuenta nueva, mirando hacia el futuro con las nuevas y enérgicas reglas contra el dopaje recientemente adoptadas, dejando atrás esta etapa oscura del béisbol.

El comisionado Bud Selig declaró: "Este reporte nos llama a tomar acción y yo tomaré acción". En cuanto a las posibles sanciones a los peloteros mencionados en el reporte, Selig dijo, "serán estudiados caso por caso".

Aquí hay mucha tela por donde cortar y estoy seguro de que este no será el último artículo que escribiré sobre la "Era de los esteroides en las Grandes Ligas." Hasta la próxima.

¿Cuál piensas que será el próximo paso en la lucha contra los esteroides en las Grandes Ligas? Opina en los foros de Deportes Telemundo. 

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