Varios de los clubes más poderosos del fútbol europeo se quejaron por tener que ceder a sus jugadores africanos para la disputa de la Copa Africana de Naciones 2008 y rápidamente el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, tomó cartas en el asunto. Durante la inauguración de dicho torneo, Blatter aseguró que: "El torneo de naciones africanas es una tradición, pero alguien debe tener el coraje ahora de mirar el calendario internacional para ver si no es posible lidiar con esto", para "proteger el interés de todos". Sería pertinente entonces preguntarnos, ¿quiénes son todos? O mejor dicho, ¿los intereses de quiénes hay que proteger? Está claro que la Copa de África es una molestia para los clubes europeos que durante esta fecha disputan el apogeo de sus ligas y que deben ceder, durante casi un mes, a jugadores fundamentales como Samuel Eto'o del Barcelona, Mahamadou Diarra del Real Madrid, Frederik Kanouté del Sevilla o Didier Drogba y Michael Essien del Chelsea inglés. Pero, además de estas megaestrellas, en el fútbol del viejo continente se desempeñan unos cuarenta jugadores africanos en la Liga francesa, más de treinta en la "Premier" inglesa, unos quince en la Bundesliga y casi una decena en la Primera División española. Es por esto que Joseph Blatter se pronunció en favor de un cambio en el calendario del torneo africano, y sugirió que dicho torneo se realice durante los meses de junio y julio (receso veraniego en las ligas europeas) aún cuando en estos meses se registran las temperaturas más altas en la mayoría de los países de África. ¿Será que ahora la FIFA tiene un informe médico (como el que aún no ha dado a conocer sobre el riesgo de diputar encuentros en la altura), dónde explica que jugar bajo las "frescas" temperaturas africanas no representa riesgo alguno para los deportistas?, o ¿será simplemente una decisión encuadrada en la política de proteger el interés de todos? No es de extrañarse que este reclamo se haya producido con tanto énfasis, después que la FIFA y la UEFA dieran a conocer el nacimiento de la ECA, Asociación de Clubes Europeos, con los que trabajarán de "manera conjunta", y la disolución del G-14, pero, ¿a qué precio? Simplemente los clubes europeos consiguieron las famosas "indemnizaciones" por la sesión de jugadores a las selecciones nacionales, mientras la FIFA acabó con la existencia del "rebelde y económicamente poderoso" G-14 y como una mantis devoró a su amante para ratificar su poder absoluto en el planeta fútbol. Pero ahora deberíamos preguntarnos: ¿se corre el riesgo que la ECA ejerce una presión aún mayor que el G-14, pero desde una posición más próxima a la FIFA? ¿Podrá el órgano rector del fútbol mundial velar una vez más por "el interés de todos" los que amamos el fútbol? Solo el tiempo lo dirá. ¿Crees qué la FIFA sólo apoyo a los grupos de poder económico? Opina en los foros. Si quieres comunicarte con el autor, escríbele a maxxguetta@yahoo.com |