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René Giraldo, Deportes Telemundo
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Hubo gato encerrado
René Giraldo, Deportes Telemundo
09/02/2008

Varios meses después de que los boxeadores cubanos Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara fueran deportados a Cuba por autoridades brasileñas, se ha destapado la Caja de Pandora.

De acuerdo a una investigación realizada por el semanario brasileño Istoé y reproducida por la agencia EFE, se pone al descubierto la complicidad de los gobiernos de Brasil y Venezuela para complacer las demandas del gobierno cubano, basada en declaraciones de fuentes oficiales que no quisieron identificarse y de respuestas que el senador brasileño Arthur Virgilio, uno de los líderes de la oposición, obtuvo de peticiones formales enviadas a diferentes autoridades. Según Virgilio, "está probado que el gobierno brasileño facilitó la entrega de los dos disidentes a una dictadura".

Durante los pasados Juegos Panamericanos efectuados en Rio de Janeiro, Rigondeaux y Lara abandonaron la Villa Panamericana e intentaron desertar e inclusive solicitaron visas en la embajada de Alemania, lo cual fue confirmado por las autoridades alemanas.

Al mismo tiempo que esto ocurría, altos oficiales del gobierno brasileño se dieron a la tarea de realizar una cacería humana en busca de los atletas cubanos para deportarlos lo antes posible a Cuba.  Según Istoé, los encargados de la operación fueron José Hilario Medeiros, jefe del sector de inteligencia de la Secretaría Nacional de Seguridad Pública, Tarso Genro, ministro de Justicia y Marco Aurelio García, asesor para Asuntos Internacionales de la Presidencia, todos militantes del Partido de los Trabajadores del presidente de Brasil, Luiz Ignacio Lula da Silva.

Según la publicación, "fue Medeiros quien comandó el equipo que salió a la caza de los boxeadores y coordinó la operación burocrática para realizar la entrega sumaria de los jóvenes a la dictadura de Fidel Castro".

Agrega la información de Istoé que Marco Aurelio García. "amigo de Hugo Chávez y admirador de Fidel Castro", fue quien avisó a las autoridades cubanas que los boxeadores habían sido localizados por la policía. Añade el semanario, "a partir de ahí, según revela una autoridad de la Presidencia, toda la parte internacional de la operación, incluso los contactos con Venezuela y con la Fuerza Aérea Brasileña para autorizar la entrada del avión venezolano, fue hecha por Marco Aurelio García".

La información de Istoé también indica que Tarso Genro, como ministro de Justicia, se encargó de presionar a la Policía Federal, subordinada a su cartera, para acelerar el proceso de deportación. Inclusive, la prisa llevó a la policía a sólo poder tomar el testimonio de uno de los boxeadores y no de los dos y a utilizar como traductor al propio cónsul de Cuba en Sao Paolo, Tomás Isaac Méndez Parra.

De acuerdo a sus indagaciones el semanario Istoé asegura que "autoridades brasileñas, articuladas con el presidente venezolano entregaron velozmente los boxeadores cubanos a Fidel Castro utilizando un avión de matrícula venezolana que presta servicios especiales a Hugo Chávez".

Rigondeaux, bicampeón olímpico y mundial, es considerado el mejor boxeador amateur libra por libra del mundo. Esta joya del boxeo cubano llegó a los Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro el año pasado con un sólo un revés en sus últimas 246 peleas, pero sufrió una devastadora derrota cuando fue capturado por las autoridades brasileñas y devuelto a Cuba. Allí, en su tierra natal, a la que le dio tanta gloria, ha sido lanzado al basurero de la historia acusado de "traidor a la patria". Desde su llegada a la isla procedente de Brasil fue expulsado del equipo nacional y peor aún, olvidado por las autoridades deportivas cubanas e inclusive por muchos de sus compañeros. Al poco tiempo de estar de regreso Rigondeaux se quejó de que era ignorado y que nadie lo visitaba ni lo procuraba. Su esposa, Farah, declaró recientemente al diario brasileño Folha de Sao Paulo que Rigondeaux estaba siendo sometido a una "tortura sicológica" por el gobierno cubano.

A sus 27 años de edad, Rigondeaux está condenado a un castigo injusto e inhumano.

Lo están matando en vida. ¡Que crimen! ¿Por qué? ¿Con qué propósito? ¿Qué gana el gobierno cubano con destruir la vida de éste gran atleta? ¿Para que sirva de escarmiento y amedrentar a los otros que estén pensando en desertar?¡Que triste!

Que bochorno y que cobardía que los gobiernos de tres países se hayan confabulado para tronchar la vida de un boxeador que lo único que hizo fue intentar buscar la libertad para proveer a su familia un mejor futuro.

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