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Max Guetta, Yahoo! Telemundo
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El fútbol que todos quieren ver
Max Guetta, Yahoo! Telemundo
27/02/2008

"La va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, y deja al tercero y va a tocar para Burruchaga... Siempre Maradona. ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! ¡ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta... Gooooo..." No, no, no, Butcher desde atrás, ¡una falta terrible!

Obviamente este no fue el final del espectacular relato del periodista Víctor Hugo Morales, quien con toda la capacidad de sus pulmones gritó el segundo gol de Maradona frente a Inglaterra en el Mundial de 1986, el cual años después sería calificado como el gol más bonito de toda la historia del fútbol. ¡Qué pérdida tan grande hubiesen sufrido los amantes del buen fútbol!

Eso es lo que está pasando domingo a domingo en muchos de los estadios del planeta fútbol, cuando la máquina de moler talento pone sus engranajes en marcha y, con una conjunción de patadas, tácticas de pizarra barata y la complicidad del fanático, se olvida de la esencia que hizo del fútbol el deporte más popular del mundo, el talento, la habilidad y la magia sobre el gramado de los Messi, Cristiano Ronaldo, Ronaldinho, Tévez, Pelé, Zidane, Cruyff, Di Stéfano, Maradona, Francescoli, Valderrama y tantos otros.

Hace algunos días atrás una carta editorial publicada en el portal del AC Milan denunciaba que, "lo que impresiona, no es sólo las sistemáticas faltas en contra de Kaká, que los árbitros dejan pasar, sino la manera como lo hacen: el mismo jugador jamás lo golpea dos veces seguidas, sino que se alternan entre un jugador y otro, como si fuera una estrategia".

No creo que este análisis esté demasiado alejado de la realidad, pero son también otros los factores que favorecen estas prácticas, de las cuales son tan culpables los jugadores que las ejecutan, como los directores técnicos que las diseñan, los fanáticos que las festejan y los tantos otros que las justifican.

Si bien en los últimos tiempos no se ven "castigos" de la magnitud de décadas atrás y en parte gracias a que se han modificado los reglamentos en pos del "Fair Play", los que apuestan al buen fútbol, al talento y a la calidad siguen sufriendo dentro del campo de juego.

Eduardo, jugador del Arsenal, sufrió la fractura de la tibia y el peroné a causa de una entrada violenta y mal intencionada de Martin Taylor, jugador del Manchester City. Tal vez Eduardo se pierda la Eurocopa del 2008, así como Totti casi se pierde el mundial Alemania 2006, cuando Richard Vanigli, defensor del Empoli, le cometió desde atrás una falta que lo dejó fuera de las canchas por más de 3 meses.

Luis Figo también fue víctima del juego brusco de Pavel Nedved, quien le cometió una falta desde atrás que le causo al portugués la fractura compuesta del peroné. Aún peor calificativo debería tener el bochornoso incidente que protagonisó el "Gato" Sessa, ex arquero de Vélez Sardfield de Argentina, quien con toda la mala intención extendió su pierna innecesariamente y le incrustó en la cara los tacos a Rodrigo Palacio.

"Roja y a las duchas". Los reglamentos son claros, sin embargo, ¿Por qué sigue sucediendo? Tal vez la solución no sólo esté en el reglamento, sino en todo lo que rodea a un jugador que con "dientes apretados" entra a un campo de juego a "matar o morir", porque es una final, un clásico, un descenso, un ascenso o tantas otras excusas sin sentido.

Todos somos un poco responsables de lo que sucede dentro y fuera de las canchas. Los que gritan "que no pase", "con los tacos de punta" o "quiébralo", en vez de quebrarse las manos aplaudiendo un túnel o un regate. Los técnicos mezquinos que basan su estrategia en romper el circuito de juego, en lugar de darle prioridad a la creatividad futbolística de los talentosos.

Nuestro patrimonio sentimental está en juego. El de los que apostamos por el famoso "jogo bonito" que ni siquiera ya Brasil juega. El de los que miramos la final del 74 deseando que al final gane "el fútbol total". El de los que preferimos una chilena o chalaca, un túnel o caño, un regate o gambeta, o como quieran llamarlo porque el buen fútbol lo entienden todos.

Por eso, que las faltas bruscas las condenen los árbitros dentro del terreno de juego, que no sean justificadas bajo ningún punto de vista, y que por sobre todas las cosas apoyemos el talento y la calidad aún cuando al final del partido otro levante el trofeo.

¿Piensas que el arbitraje que se aplica actualmente en el fútbol no es lo suficientemente severo para impedir acciones antideportivas en el campo de juego? Opina en los foros de Deportes Telemundo.
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