Hace ahora un año, el Kun se había convertido en el gran problema del Atlético de Madrid. La mayor inversión de la historia del equipo no funcionaba. El jugador tenía talento, una tonelada, de eso no había duda, pero no había manera de que se centrara. La noche de Madrid es más acogedora que el día, la familia estaba lejos y la Playstation llenaba las horas y sustituía el sueño. Las jornadas se sucedían, aquello no cuajaba y la desesperación en el club iba dejando paso a la resignación. Quizá después del mundial juvenil se podría vender al muchacho y recuperar algo de dinero... Ya en mayo se barruntaba que Torres podría dejar el club, pero en junio se había convertido en una crisis. Sin Torres, el Atlético perdía su símbolo, el ídolo y el puñal. Agüero hizo la maleta y partió para el Mundial. Forlán se hacía las fotos y hablaba con prudencia sobre lo que se podía esperar de él. Los aficionados miraban resignados al futuro y ninguno contemplaba muchas alegrías en la agenda.En cuanto al Mundial, sí, el Kun había jugado bien, pero la afición había estado pendiente de Bojan. Y comenzó la Liga. La casualidad puso juntos a Forlán y a Agüero en el ataque y la mezcla resultó demoledora. A diferencia de Torres, que intentaba arreglar el mundo en solitario, Forlán se convirtió en la ayuda indispensable, el engaño del defensa, el que siembra la duda, la fracción de segundo que necesita el Kun para aparecer y hacer un roto a la portería. Messi es el ídolo, el que acapara las portadas, el que firma los contratos, el que ve repetidas sus jugadas en todas las emisiones deportivas, pero este año será el de Agüero. La capacidad para desequilibrar la tienen los dos. La técnica es igualmente depurada, pero hay algo en el Kun que le hace un poco mejor, es la diferencia entre un diamante perfecto y la perfección hecha diamante. Agüero quiere más. No es una cuestión de fútbol, es una cuestión de persona. El Kun no se conforma. El Kun exige el balón. Juega mejor cuando más difícil es el rival. Muestra su rabia en la derrota y la misma en la victoria. El Kun quiere ganar y quiere estar delante, donde dan las patadas abriendo el camino. Eso no quiere decir que Messi no lo quiera, pero el Kun quiere más. Hace apenas un par de meses, el Atlético renegoció el contrato con Agüero. La claúsula volvió a aumentar. La afición tiene un nuevo ídolo, una mezcla de Cholo y Gárate. El jugador está contento en Madrid. La afición vuelve a revisar la agenda, quizá, al fin y al cabo, va a haber alegrías este año. |