No hay dudas de que la selección NBA de Estados Unidos, que terminó en el tercer puesto del recientemente concluido Mundial de baloncesto en Japón, fue un nuevo fracaso para la liga de mayor prestigio de este deporte. Por segundo Mundial consecutivo, y se le puede agregar a eso los Juegos Olímpicos de Atenas, las superestrellas de la NBA no llegaron a la final; es más, el tercer puesto no es mejor que lo sucedido en Atenas, o sea que a plena vista parece ser un total fracaso. Pero, nos parece que hay que mirar más allá de los resultados y ver cómo se desarrolló este nuevo equipo en la competencia. El antiguo "Equipo de Ensueño", se suponía que ahora iba a ser el equipo de la reivindicación, y hasta cierto punto cumplieron esa meta. Estados Unidos jugó muy bien en todos los partidos menos uno, la semifinal frente a Grecia, nunca estuvieron en verdadero peligro de perder antes de ese encuentro, al contrario de Atenas donde los estadounidenses estuvieron tambaleantes desde el principio y, a duras penas, llegaron a la fase de finales. Pero en el juego contra Grecia, el equipo volvió a caer en el patrón de los anteriores equipos de ensueño, luciendo más como un grupo de figuras prominentes, cada una tratando de opacar a la otra. No hubo semblanza de juego en equipo, a pesar de los mejores esfuerzos del técnico. Sin embargo, fue el único partido en el cual verdaderamente retrocedieron, quizá, porque estaban agrandados y pensaban que Grecia no iba a ser rival, el mismo error que les costó tan caro en los Juegos Olímpicos. En el juego por el tercer puesto frente a Argentina la selección norteamericana respondió, y el coach "K" mostró que sabe como hacer los cambios necesarios; por ejemplo, el usar a LeBron James como armador fue una movida genial que anuló a Pepe Sánchez, un armador de gran nivel para Argentina. Por eso, vemos luz al final del túnel y nos parece que esta selección comenzará a cosechar éxitos en las eliminatorias para Beijing 2006 y en los Juegos Olímpicos en sí. Bajo la nueva organización del equipo, todos los jugadores se comprometieron por tres años hasta Beijing, el único que faltó en el Mundial de Japón fue Kobe Bryant, quien se operó la rodilla y no pudo participar, pero se integrará el verano próximo. Los co-capitanes Dwayne Wade, Carmelo Anthony y LeBron James hicieron un buen papel la mayoría del tiempo y aprenderán cómo se juega el baloncesto internacional y la importancia de jugar como un equipo. Todavía están lo suficientemente jóvenes y no echados a perder como los veteranos que integraron el equipo antes de ellos. Por eso, decimos que es un fracaso con asterisco, se dejó un buen sabor con esperanzas para el futuro. Todos sabemos que el resto del mundo se enamoró del baloncesto por la NBA, y ese resto del mundo ya tiene su propia identidad y jerarquía. Argentina, España, Lituania, Grecia y muchos más, siempre serán rivales de primer nivel para Estados Unidos en este deporte al igual que lo son en muchos otros. Escríbele a este autor
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