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Miguel Gurwitz
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La negativa de Chucho
Miguel Gurwitz
27/06/2008
Lo había dejado ver durante la concentración del equipo mexicano en San Diego previo a la masacre ante Argentina. "Se ve difícil" dijo Jesús cuando le pregunte sobre su incorporación al cuerpo técnico de la Selección Nacional. Era la primera ocasión en que se manifestaba con claridad al respecto.
 
El miércoles puso fin a las especulaciones y a las distintas versiones que lo ligaban de alguna manera con el equipo de trabajo del técnico entrante: que si auxiliar de banca, auxiliar externo, consejero y algunos otros puestos que se le inventaron. Antes de salir a España para integrarse con la Selección Sub 15 que participará en el Torneo Base Santa Orosia 2008 en Zaragoza, dejó muy clara su postura y su negativa para trabajar con el equipo mayor.
 
Nunca sabremos si esta decisión es buena o mala. Ni siquiera el "sabio" tiempo podrá darnos luz en este asunto. Lo que es un hecho, es que a Chucho nunca se le vio entusiasmado con la idea de volver a sentarse a un lado sin poder ser él quien de los gritos de aliento y decida los asuntos tácticos del equipo mayor. Su personalidad es así: nunca le han gustado los roles secundarios, menos cuando ya ha probado la "silla mayor", y no es una cuestión privativa del ego, sino de la toma de decisiones, compatibilidad de proyectos y pensamientos tanto futbolísticos como personales y la prioridad de los proyectos profesionales.
 
Le gusta ganar, es un hecho, así nos lo ha hecho saber, no solo por la Copa del Mundo obtenida (que ya es mucho decir), pero me jacto de conocerlo bien y saber cuales son sus formas y sus fondos. Él está para sumar, así lo hará en caso de ser requerido por el cuerpo técnico "Mayor".
 
No sé si en la balanza de argumentos estuvo que en México resulta difícil trabajar en equipo por ser un país de envidias y no saber manejar el éxito de otros, no por él, sino porque somos tan dados a las conclusiones simples y poco profundizadas, que habían dos escenarios: Sí le iba bien, el éxito sería de Eriksson, si le iba mal, entonces el fracaso sería repartido.
 
El turno es para Paco Ramírez, quien estuvo con Ricardo La Volpe en el ciclo para el Mundial de Alemania. Es un tipo sencillo, trabajador, educado y fiel a los proyectos con los que se compromete, sin embargo deberá tener muy claro que la etapa vivida es cosa del pasado y que si bien se pueden rescatar muchas cosas, también deberá aprender a desligarse de la "Lavolpemanía" y de los métodos empleados en dicha etapa.
 
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