¿Puro bluff?
Miguel Gurwitz
14/07/2008
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Sabemos de la animadversión de Ana Guevara por el futbol, más aún por el mexicano al cual siempre ha calificado de mediocre. Nunca le gustó y dudo mucho que algún día se siente a observar un juego de la Selección Nacional. Son gustos particulares y se respetan así como las opiniones que ha vertido en innumerables ocasiones. Ana siempre se quejó de la atención que recibe el deporte más popular del país por parte de los medios de comunicación, patrocinadores y de las empresas más poderosas a nivel nacional. Decía que sus logros no ameritaban tantos reflectores, y si uno compara los logros de la misma Ana, o lo que pudo ganar Julio César Chávez, Salvador Sánchez, Fernando Valenzuela, etcétera, podríamos caer en la misma reflexión, sin embargo, todo en este mundo se mueve en función de la demanda del consumidor, y en ese sentido, tenemos claro lo que le gusta a la mayoría de los mexicanos. Podría parecer injusto en primera instancia, pero la conciencia empresarial en cuestión de apoyos y patrocinios, se ha ido moviendo con mayor velocidad que en años pasados al apoyar esfuerzos individuales en disciplinas lejanas a las tradiciones mexicanas como serían el canotaje el mismo atletismo, tiro, etcétera. Ana dijo que "la situación de este cambio tan repentino de entrenador te genera muchos cambios al interior también en el proceso del futbol, de como estaba planeado en la famosa era de Hugo Sánchez, que nos hubiera dado bastante frutos, pero con estos cambios, así tan repentinos, difícilmente se podrá esperar que la Selección salga adelante". Calificó la presencia extranjera en la dirección técnica como "bluff mediático" ya que según ella "no tiene caso gastar tantos millones de dólares por algo que va a empezar apenas". Quizá no sabe de los 21 títulos que ostenta Eriksson en su largo caminar por el mundo del futbol. Quizá sea tan fuerte su sentimiento nacionalista que no vio con claridad que Hugo Sánchez fracasó en la eliminatoria olímpica y por eso asegura que "nos hubiera dado bastantes frutos". Quizá no esta tan empapada del tema. Quizá su odio por el futbol la tenga en ese papel de rechazo sistemático a todo lo que venga de él. Quizá, no lo sé. Ana es digna de mis respetos y de mi admiración en el plano deportivo. Fue la reina, la número uno, la mandona, la que tuvo suficientes agallas y mentalidad para cambiar la historia del atletismo (en pruebas de velocidad) de nuestro país. Fue la mejor y así la recordaremos como atleta, pero sinceramente no tiene argumentos de peso para calificar y señalar como lo hace en este caso. Su opinión será siempre escuchada y respetada, pero no siempre estaremos de acuerdo. |
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