Si la memoria no me falla y desde que mi padre me llevaba a los estadios han existido las porras o los grupos de animación al menos en México, así se le conoce al grupo de seguidores que apoya a sus equipos. Hoy por hoy se les identifica como barras, bueno permítanme aclarar algo, siempre se les ha conocido como barras, pero en Sudamérica. Si algo ha distinguido a México en sus estadios ha sido su folklore en la tribuna con las famosas porras y con el famoso "chiquiti bum a la bim bom ba", una frase muy tradicional, muy mexicana, además de la famosa ola que se puso de moda en el Mundial en 1986. En la actualidad ese grito de "chiquiti bum..." ha desaparecido, fue borrado, ya no hay picardía mexicana, ya no hay creatividad. La realidad indica que han desaparecido las porras o que están en vías de extinción y que las llamadas "barras bravas" son las que mandan en la tribuna. Las barras han llegado para quedares al balompié azteca, los cánticos, en su mayoría argentinos, son acoplados a los conjuntos mexicanos. La influencia de estas "barras" cada vez es mayor en la afición. No exageramos, y vaya que sobran ejemplos. Mucha pólvora, alcohol, drogas y violencia es lo que han engendrado. En pumas "La Rebel", "La Plus", "La Ultra" y el famoso "Como no te voy a querer", además las barras universitarias son consideradas como las más conflictivas en la primera división, también conocidas como grupos de choque. Y si de grupos violentos hablamos qué me dicen de la "Monumental" del América. Esta "pseudo porra" integrada por inadaptados, gente con antecedentes penales, ignorantes y que de fútbol saben muy poco. Sólo baste recordar el incidente de hace unas semanas donde agredieron a una familia y le pegaron a una mujer con la cobardía del peor de los barbajanes. Y no olvidar que estos "aficionados" son los mismos que bajaron con la cara tapada como una avalancha a golpear a los jugadores brasileños en la Copa Libertadores en el estadio Azteca. En Toluca "La Perra Brava", en Pachuca la "Ultra Tuza" y así podemos seguir. Como aficionado a los Pumas, y de las últimas veces que tuve la oportunidad de asistir a ver un partido, me preguntaba por qué ya casi no se escucha el tradicional "Goya... Goya... cachún... cachún ra, ra", porra inventada por universitarios en los años cincuenta, que además, era un grito muy popular entre los estudiantes, ya que era el grito para irse de pinta o matar clase. El grito significaba el cine Goya, ya que los líderes de los estudiantes negociaban con el cine para que les dieran cortesías gratis y asistir a ver alguna película en horarios matutinos. Aproveché la visita al México 68 y la buena relación que tiene mi primo (aficionado de hueso colorado a Pumas) con uno de los integrantes de "La Plus" y le pregunté que de dónde venían los cánticos, a lo que me respondió: "Alguien contrató a un líder argentino de algún equipo de primera división para que enseñara a los muchachos los actuales cánticos que prevalecen en la tribuna universitaria". Esa misma persona que llegó a Pumas se fue para otra "barra" contratado por otra persona, cual fue mi sorpresa conocer que había sido reclutado para animar la "Monumental" del América, que de un día para otro comenzaron a tomar las porras del Politécnico Nacional, institución rival de la UNAM. Lo que estos brillantes líderes de las barras no saben es que tienen raíces políticas y ellos las tomaron. El famoso "huelum, huelum, gloria a la cachi, cachi porra, ¡Politécnico!", nace de ser el grito estudiantil para pedir la huelga de la escuela ante las decisiones tomadas en su momento por el gobierno que mantenía represalias y por eso escondían el grito en una aporra. La pregunta aquí es ¿quién contrató a estos animadores? ¿Por qué? Acaso a estos individuos se les olvidaron sus raíces mexicanas, habría que ir al fondo del asunto. No quiero sonar nacionalista, no tengo nada en contra de las barras, hay que copiar lo bueno, pero señores, por favor, y nuestra identidad a dónde queda. Si de algo se puede jactar el fútbol mexicano es del ambiente familiar que prevalece en la tribuna, niños, niñas, abuelas, tíos, tías, todo el mundo sin problema puede, creo, todavía asistir a ver el lindo espectáculo. Tristemente esto se está perdiendo por la violencia de las barras bravas. Escríbele a este autor
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