Hace no mucho, Marco Antonio Barrera era considerado el mejor del mundo libra por libra, honor que permanentemente peleaba con Erick Morales, pero después de perder frente a Manny Pacquiao, para nosotros Barrera no ha sido el mismo. Sólo su victoria sobre Morales en Noviembre del 2004 sobresale tras su derrota ante el temible zurdo filipino. Quizás para entonces el propio Morales ya no era el de antes como hemos visto en sus últimos combates. La primera pelea frente a Rocky Juárez, una discutida decisión dividida, fue muestra de un Barrera que trató desesperadamente fulminar a un rival obviamente más chico en físico y simplemente no pudo. En la segunda pelea, este pasado fin de semana, Barrera optó por no arriesgar nada. Simplemente boxeó utilizando su mayor alcance y técnica para neutralizar a un rival que se quedó con las ganas de cambiar golpes. A los 32 años de edad, Barrera está haciendo lo que haría cualquier púgil inteligente, cambiando su estilo a uno que le asiente con sus años y limitaciones físicas en esta categoría súper-pluma. Pensar que hoy en día, está entre los mejores del mundo libra por libra sería un error. Lo fue en pluma, pero no lo es en súper-pluma donde está obligado a boxear con mucho menos contundencia que en pluma. En numerosas oportunidades Barrera ha dicho que quiere hacer sólo 5 peleas más después de la revancha con Rocky Juárez, pero la realidad parece ser otra porque quizás Barrera no tenga más rivales que el ganador de Pacquiao-Morales, el año próximo. Pensamos que como Oscar De La Hoya, su amigo y socio de empresas, Barrera está en la recta final y esperando una pelea importante más para despedirse por la puerta grande, y sería lo mejor que puede hacer. Como Oscar, Marco Antonio es una especie rara de boxeador, con intelecto y sensibilidad, y el sabrá mejor que ninguno de nosotros cuando deberá despedirse de una vez por todas. Para nosotros, pasará a la historia como uno de los más grandes campeones en la historia de México y estamos muy seguros que su salida del boxeo será feliz, y con la situacion económica que se merece un campeón de su talla. |