dom 30 sep - 13h57
STUTTGART, Alemania (AFP) - Paolo Bettini conservó su corona de campeón mundial de ciclismo en carretera, este domingo en Stuttgart, coronando con rabia el trabajo del equipo de Italia. Puesto en tela de juicio por los organizadores locales, que recurrieron en vano a la justicia para prohibir a Bettini tomar la salida, el toscano obtuvo una espectacular revancha. Su grito después de coronar los 267,4 kilómetros, su sonrisa desafiante, su emoción, su alegría en el podio cuando el presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI), Pat McQuaid, le vistió nuevamente con un maillot arcoiris, cerraron una semana agotadora para Bettini. El ciclista toscano, a quien la UCI reprochó haber rechazado firmar el compromiso ético por un nuevo ciclismo, expresó en la bicicleta una motivación intensa. "Me permitió sobreponerme al cansancio", reconoció el campeón olímpico en Atenas, tan hábil como fuerte en el control de la carrera en la última vuelta. Antes de imponerse en el sprint a sus cuatro últimos compañeros, en el orden del ruso Alexandre Kolobnev, el alemán Stefan Schumacher, el luxemburgués Frank Schleck y el australiano Cadel Evans, el 'Grillo' Bettini supo beneficiarse del comportamiento colectivo ejemplar de la 'Squadra', de lejos el equipo más ofensivo bajo el sol de Stuttgart. Siempre representada delante (con Damiano Cunego principalmente) la selección italiana intentó endurecer la carrera por mediación de Alessandro Bertolini. A dos vueltas de meta (38 km), el pelotón se había reducido a 80 corredores. "El circuito era más difícil que en años anteriores", señaló el campeón mundial, que envió como avanzadilla a Davide Rebellin en la penúltima vuelta. Rebellin, acompañado por Kolobnev, obligó al equipo de España, hasta entonces muy eficaz en defensa para proteger a Oscar Freire, a asumir la persecución, sacrificando a Alejandro Valverde. La carrera se decidiría en los últimos quince kilómetros con los movimientos ofensivos de los corredores (F. Schleck, Schumacher) que querían evitar un sprint masivo donde Freire era el máximo favorito. Bettini atacaba después de un acelerón en bajada de Samuel Sánchez, el más activo de los españoles, encontrándose con unos ciclistas decididos a colaborar. El toscano esperó a la última curva, a 200 metros, para desbordar a Kolobnev, que había lanzado el sprint, en el falso llano en pendiente. Habría que esperar cincuenta segundos para ver a Freire cruzar en cabeza del pelotón, en la 14ª plaza de una carrera con menos tirón popular a causa del contexto específico de Alemania sobre el dopaje. Salvo por algunos abucheos por parte de los espectadores alemanes, la tensión sobre la presencia de Bettini pasó a un segundo plano después de la llegada. Incluso el presidente de la UCI se declaró entusiasmado por la carrera y por quien calificó de "magnífico campeón", recordando la fórmula antigua: 'veni, vidi, vici'. A sus 33 años, Bettini presenta el mejor palmarés de los corredores en activo. No obstante espera que este maillot arcoiris sea menos dramático que el primero. Después de haberse impuesto hace doce meses en Salzburgo (Austria), la semana después perdió a su hermano mayor, Sauro, en accidente de tráfico. |