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ESPECIAL ALEMANIA´06 - La Hinchada
El bebé hincha - Una afición que pasa de padres a hijos...
Los Hinchas
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Desde la más tierna infancia, algunos bebés están acostumbrados a ver los encuentros de fútbol en el campo. La afición de los padres va más allá de su propio entusiasmo por este deporte e intentan inculcar la devoción a sus vástagos incluso cuando todavía no caminan.

Con una buena gorra que les proteja del sol cuando llega el verano, o con una cálida bufanda de lana cuando el invierno se instala en el calendario y el frío hace peligrar la salud, los niños siguen a sus padres hasta el campo como un aficionado más. A hombros, en brazos o incluso en sillita, las instalaciones deportivas están adaptadas para recibir a nuevos seguidores del deporte rey.

Los estadios de fútbol se llenan de aficionados cada vez más precoces. Un pequeño seguidor de Costa Rica, celebra su clasificación para el Mundial de Alemania.
Los pequeños reflejan como nadie el sentimientido de tener un ídolo, y el fútbol y los futbolistas son un campo de cultivo.
Con una afición tan temprana, el paso lógico posterior es que el niño o la niña comience a formar parte de un equipo de fútbol infantil.
La afición por el balón contagia a los más jóvenes de la casa.

Vestidos y pintados con los colores de su equipo, los pequeños se encuentran en su salsa participando de la alegría de un buen juego sobre el césped del estadio.

El entusiasmo de los padres por el fútbol puede llegar muy lejos, y son muchos los que nada más nacer su bebé le inscriben como socio del club de fútbol de sus sueños.

Los clubes, conocedores de que la afición puede llevar a los padres a extremos insospechados, no pierden la oportunidad de ofrecer todo tipo de artículos con el escudo de su equipo. Desde chupetes, a toallas para el baño de los recién nacidos, pasando por biberones, sudaderas, camisetas o minúsculas zapatillas.

PIEL DE COLORES

Los campos de fútbol se llenan de pequeños hinchas sobre los hombros de sus padres o madres, sonrientes, disfrutando de la fiesta del juego como si entendieran lo que significa cada toque de balón. Presencian desde el fogonazo colectivo ante la celebración de un gol, hasta la decepción de la derrota reflejada en el rostro de su acompañante; además de sentir que por su tímpano fluyen las palabras mal sonantes, “regalo” en exclusiva para el árbitro, que centra los odios de los dos equipos en contienda.

No perderse un partido y aficionar a los niños al deporte desde pequeños son las razones fundamentales que llevan a los padres a disfrazarse como payasos para evitar el tedio de su retoño durante los 90 minutos que dura el encuentro.

Disfrutar del juego es lo que importa, e integrar a todos los miembros de la familia, con mayor o menor intensidad, y compartir así una afición común centra el deseo de muchos progenitores.

EN BUSCA DEL NUEVO GOLEADOR

Con una afición tan temprana, el paso lógico posterior es que el niño o la niña comience a formar parte de un equipo de fútbol infantil, donde dé rienda suelta a su destreza con el balón y aplique todas las técnicas que ha aprendido viendo sobre el terreno a sus ídolos.

Todos piensan que tienen ante sus ojos al próximo Ronaldo, Ronaldinho, Eto’o, Zidane, Robinho, Márquez... pero en la mayoría de las ocasiones, fraguar a la próxima figura del fútbol lleva a muchas obsesiones a las familias, y a no pocas decepciones a los niños.

Pero la afición abarca más aspectos que los propiamente vinculados al juego práctico. Los tradicionales cromos de jugadores recorren el mundo de punta a punta como si te tratara del disparo a puerta más veloz.

Los campos de fútbol se llenan de pequeños hinchas sobre los hombros de sus padres o madres, sonrientes, disfrutando de la fiesta del juego como si entendieran lo que significa cada toque de balón

Los niños coleccionan todo tipo de artículos relacionados con su deporte favorito, en su mayoría el fútbol.
A hombros, en brazos o incluso en sillita, las instalaciones deportivas están adaptadas para recibir a nuevos seguidores.
Los pequeños actúan como los mayores en las gradas.

A BALÓN PARADO

En Italia, la expansión de los cromos se desarrolló entre las dos guerras, pero fue en 1961 cuando estalló el auténtico "boom" con los famosos álbumes de jugadores de fútbol que la empresa Panini tuvo la genial idea de imprimir. El Grupo Panini, con sede en Módena (Italia) y filiales en todos los principales países de Europa, en Chile y en Brasil, es líder mundial en el sector de los cromos, cuyos principales consumidores son los pequeños de la casa.

Sueltos, en sobres o en dulces infantiles el quiosco ofrece varias posibilidades para acaparar las fotografías de los mejores jugadores nacionales e internacionales. Colecciones que se guardan con cariño, durante años, con el recuerdo vivo del intercambio de imágenes repetidas en el patio del colegio o en el parque, a la salida de clase.

La creciente incorporación de las mujeres al fútbol también se refleja en este tipo de ediciones. En España se comercializaron los primeros cromos de los equipos que forman la Superliga, máxima categoría del fútbol femenino español, durante la liga 2003-04.

El fútbol atrae a millones de aficionados y los más jóvenes son una parte más que va engordando en diferentes etapas su nexo con el deporte.

Inmaculada Tapia
JAM/EFE REPORTAJES

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