
En pleno evento mundialista surgió un jugador menudito, de apariencia frágil a comparación de los antes mencionados, pero con una velocidad endemoniada y una capacidad goleadora dignas de elogiarse.Su nombre, Omar Bravo, quien fue titular con la Selección Mexicana en los tres partidos de la primera fase del Mundial teutón, siendo foco de atención por los dos goles que le marcó a Irán en el juego inaugural.
Omar Bravo Tordecillas nació el 4 de marzo de 1980, en Los Mochis, ciudad perteneciente al estado de Sinaloa, y su carrera de cinco años en Primera División la ha desarrollado con un solo equipo, las Chivas de Guadalajara.
En el Rebaño Sagrado, con el que debutó el 17 de febrero de 2001, se fue ganando poco a poco la titularidad con buenas actuaciones a la ofensiva. Su oportunidad en el Tricolor se cristalizaría en la era La Volpe.
Bravo jugó su primer partido con la playera verde el 19 de marzo de 2003, ante Bolivia, y desde ese momento fue convocado regularmente por el timonel pampero.Su máximo logro en los tres años que tiene como seleccionado nacional ha sido la obtención del campeonato en la Copa de Oro 2003, lo que antecedió a su ausencia en la Copa Confederaciones 2005, por lesión, misma que le frenó su búsqueda del título de goleo individual en el Torneo de Clausura 2005 y la Copa Libertadores del mismo año.
Llevaba buen paso en el Mundial más reciente, pero en el partido decisivo en busca del boleto a los Octavos de Final, frente a Portugal, el delantero sinaloense falló un penalty, que hubiera significado el empate de 2-2.
Quizá como castigo, La Volpe lo excluyó del encuentro ante Argentina, por el pase a Cuartos de Final, y en su lugar alineó a Borgetti, quien reaparecía después de haberse ausentado contra Angola y Portugal, debido a una lesión.