
El mundo del fútbol está lleno de promesas. Castillo fue una de ellas. Con apenas quince años el Manchester United le abrió las puertas de la gran escuela del fútbol inglés. Allí donde se forman jugadores de todo el mundo en espera de dar el salto a uno de los grandes equipos europeos, y muchos de ellos lo dan, convirtiéndose en estrellas.No fue su caso. No por carecer de condiciones si no por problemas burocráticos que le hicieron buscar otros horizontes.
Los encontró en Grecia, en la siempre dura, intensa y abrupta liga griega donde se ha convertido en el ídolo del Olympiakos.Además de los aficionados griegos, otro hombre, en el lado opuesto del océano tiene también muchas esperanzas en él, y ese es Hugo Sánchez, el hombre que le ha traído a la selección, aunque solo de invitado. Ganarse el puesto en la delantera de la selección mexicana, una de las más disputadas del equipo, va a ser más complicado.