
El técnico argentino estuvo inmerso en un ambiente hostil en gran parte de su gestión. Vivió una atmósfera parecida a la de su paisano Menotti. No todos lo querían como timonel del Tricolor, pues se quedaron con la imagen de Hugo, pero se mantuvo contra viento y marea hasta la Copa del Mundo celebrada el año pasado.
Con un paso contundente, aunque con dos dolorosos tropiezos frente a Estados Unidos (0-2) y Trinidad y Tobago (1-2), México logró el boleto para el Mundial teutón. Ahora se vería de qué estaban hechos realmente.
La polémica en torno a su gestión como estratega nacional continuó e incluso se agudizó al momento de dar la lista oficial de convocados para Alemania 2006.
En ella no aparecieron Cuauhtémoc Blanco, encomiable símbolo de la Selección, ni Adolfo "Bofo" Bautista, quien atravesaba por un magnífico momento enfundado en la casaca de las Chivas de Guadalajara, entre algunos de los jugadores que, según la prensa y la afición, debieron estar.
En cambio, sí llamó a dos naturalizados, Guillermo Franco y Antonio Naelson "Sinha", y a otro jugador que había estado inactivo por lesión y que quizá no tenía los merecimientos necesarios, Rafael García, quien, para echarle más fuego a la hoguera, está casado con una hija de La Volpe. De ahí que se pensara en algo así como favoritismo de parte del seleccionador argentino.
En medio de todo ese escándalo, México abrió fuego en Alemania dentro del Grupo D, junto con Portugal, Irán y Angola.
Su primer escollo fue Irán, a quien venció por 3-1 con dos goles de Omar Bravo, quien de esta forma se perfilaba como una de las figuras del Tri en la justa mundialista.
Pero el pase a los Octavos de Final debía esperar, ya que apenas se empató a cero con Angola, para lanzar la moneda al aire en el último partido de la primera fase, ante el recio Portugal.
El conjunto azteca tuvo la suerte de su lado, ya que, a pesar de caer 2-1 ante los lusitanos, consiguió el boleto como segundo de grupo, con cuatro unidades, pues Angola no pudo lograr el marcador que necesitaba ante Irán.
De esta forma, aunque con cierta incertidumbre por haber terminado la primera ronda con una derrota y un accionar titubeante, México se midió ante Argentina en los Octavos de Final.
Los tricolores querían acabar con el maleficio de no poder librar los Octavos, y con esa mentalidad enfrentaron a la albiceleste, en Leipzig.
Irremediablemente la historia se repitió, México volvió a ser el ya merito, y aunque se trenzó al "tú por tú" con los pamperos, terminó por sucumbir al son de 2-1, en tiempo extra.
Rafa Márquez había adelantado a México a los 6', pero Hernán Crespo empató cuatro minutos después.
Maxi Rodríguez, con el mejor gol del Mundial, le dio la ventaja definitiva a la albiceleste, cuando transcurrían ocho minutos del primer añadido, y de paso acabó con el sueño azteca.