
Aguirre tuvo que entrar al quite cuando se le estaba complicando la clasificación al Tricolor.En la última fecha de la eliminatoria y tras derrotar a Honduras por 3-0 México logró el anhelado boleto.
En el Mundial de Corea-Japón 2002, el primero que se celebraba en Asia, la Selección Mexicana presentó un plantel con elementos de la talla de Rafael Márquez, Jared Borgetti, Cuauhtémoc Blanco, Oscar "Conejo" Pérez, Jesús Arellano, Ramón Morales y Gerardo Torrado.También figuró el argentino-mexicano Gabriel Caballero, quien fue el primer jugador naturalizado en representar a México en un Mundial.
Ya en plena competencia mundialista, el Tricolor buscó su pase a los Octavos de Final dentro del Grupo G, que de ninguna manera pintaba cómodo, pues tuvo como rivales a Italia, Croacia y Ecuador.Sortear la dificultad del primer partido era el objetivo, para después encarar con mayor tranquilidad los dos siguientes, y a la Selección Mexicana le salieron bien las cosas.
Una victoria de 1-0 ante Croacia avizoró un panorama halagador para el Tri. Después, la confirmación contra Ecuador, al son de 2-1, para cerrar las hostilidades de la fase regular en forma invicta tras empatar 1-1 con Italia.
México lograba su pase a los Octavos con siete unidades en sus alforjas y un gran deseo de avanzar. Su oponente en la segunda ronda, Estados Unidos, con el que ya tenía una añeja rivalidad. Sería el Clásico de la Concacaf por un boleto para los Cuartos de Final.El 17 de junio de 2002, en Chonju, fue la cita para aztecas y estadounidenses. México, al ser superior a Estados Unidos históricamente, era marcado favorito, pero las estadísticas, y más en un Mundial, son tan frías como un iceberg.
Después del silbatazo inicial, México salió a jugar un poco aletargado y con demasiado respeto hacia el rival, quien, ni tardo ni perezoso, maquiló un triunfo de 2-0 para mandarlo a casa, sin oportunidad de llegar más allá de los Octavos de Final.